Lo que comenzó como el juicio más emblemático contra la corrupción de la última década en Argentina está derivando en un escándalo de irregularidades procesales. Durante las audiencias de indagatoria, veintisiete imputados —entre empresarios de peso y exfuncionarios— rompieron el silencio para denunciar que sus declaraciones originales fueron obtenidas bajo métodos de "extorsión" y "tortura psicológica" por parte de los instructores de la causa, el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli.
El fenómeno de los "arrepentidos del arrepentimiento"
La estrategia de la acusación sufrió un sismo interno cuando los pilares del caso, el chofer Oscar Centeno y el financista Ernesto Clarens, se negaron a declarar ante el Tribunal Oral Federal 7 (TOF7). Al guardar silencio, impiden que las defensas de los demás acusados puedan contrainterrogarlos, lo que pone en duda la validez legal de sus testimonios previos.
Sin embargo, el dato más perturbador surgió de los empresarios. Nombres como Mario Rovella y Oscar Sansiseña admitieron haber inventado pagos de coimas solo para evitar la prisión preventiva. Para resguardar su integridad futura, estos ejecutivos revelaron haber acudido a escribanías antes de declarar en 2018, dejando asentado por acta notarial que lo que dirían ante la justicia sería falso y producto de la coacción.
"Me vi obligado a reconocer pagos en una situación de coacción psicológica. Si no lo aceptaba, me detenían", declaró Rovella ante los jueces.
Denuncias de un "sistema de sortijas"
El desfile de testimonios dibujó un panorama sombrío sobre cómo se instruyó el expediente en los tribunales de Comodoro Py:
Presiones directas: El exfuncionario Gerardo Ferreyra relató que le ofrecieron la libertad a cambio de declarar contra la gestión de la entonces presidenta Cristina Kirchner, utilizando la frase: "Arrepentite de haber colaborado con estos mugrientos".
Amenazas familiares: Otros acusados, como Rafael Llorens y Roberto Baratta, denunciaron seguimientos, robos extraños y mensajes intimidatorios dirigidos a sus esposas para forzarlos a "entregar" a figuras de mayor jerarquía política.
Humillación mediática: Varios empresarios recordaron cómo fueron exhibidos con esposas ante las cámaras como método de quebrar su voluntad.
Un juicio a puertas cerradas
Ante la gravedad de las revelaciones, el tribunal tomó una decisión controvertida: suspender la transmisión de las audiencias por YouTube justo antes del inicio de la etapa de testigos. Esta medida fue repudiada unánimemente tanto por las defensas como por la fiscalía de juicio, quienes consideran que la publicidad del proceso es vital dada la sensibilidad de las denuncias.
El futuro del proceso
Las defensas, encabezadas por abogados como Carlos Beraldi y Maximiliano Rusconi, han solicitado medidas urgentes: citar a los escribanos que certificaron las coacciones, investigar a los agentes penitenciarios que realizaron los traslados y revisar los registros de llamadas de los instructores de la causa.
Mientras el TOF7 decide si investiga ahora estas anomalías o las deja para la sentencia final —que podría tardar años—, la causa "Cuadernos" se enfrenta a un dilema ético y legal: ¿puede sostenerse un juicio basado en confesiones que sus propios autores hoy califican como guiones escritos bajo amenaza?
