Imagen
La senadora reclama transparencia inmediata ante las sospechas patrimoniales del jefe de gabinete, exponiendo una profunda grieta en el círculo de confianza del presidente.

La estabilidad interna del gobierno nacional atraviesa un momento crítico tras la intervención pública de Patricia Bullrich respecto al denominado "affaire Adorni". La senadora rompió la cohesión del discurso oficial al exigir que el jefe de gabinete, Manuel Adorni, presente sus declaraciones juradas sin esperar a los plazos legales, con el fin de frenar lo que define como una crisis de desconfianza.

Este movimiento sitúa al presidente Javier Milei en una encrucijada política. Mientras el mandatario sostiene una defensa cerrada de su colaborador, calificando las acusaciones como operaciones de prensa, Bullrich advierte que la falta de pruebas inmediatas empantana la gestión y daña la imagen de transparencia que el oficialismo busca proyectar.
El peso de las encuestas y la sombra de Macri

La postura de la senadora no es casual y se respalda en su posicionamiento actual. Según datos de la consultora Zurban Córdoba, Bullrich supera la intención de voto del propio presidente, con un techo del 32,4% frente al 31,4% de Milei. Esta fortaleza electoral, sumada a su reciente acercamiento con Mauricio Macri en la Fundación Libertad, sugiere un reordenamiento de fuerzas dentro de la alianza gobernante.
Un gabinete bajo la lupa

La presión sobre el jefe de gabinete no solo proviene de la oposición. La diputada Marcela Pagano ha lanzado declaraciones explosivas al señalar a Adorni como el responsable del manejo de fondos del entorno presidencial. A esto se suma el malestar del sector vinculado al PRO, que cuestiona decisiones previas como el apoyo al juez Ariel Lijo o el freno a la iniciativa de ficha limpia.

Ante el desafío de su ministra, Milei respondió de forma tajante: "el presidente soy yo", advirtiendo que quienes no compartan sus decisiones deberán abandonar la gestión. Sin embargo, el antecedente de José Luis Espert, quien fue apartado de su candidatura el año pasado tras una serie de cuestionamientos, plantea la duda de si el mandatario mantendrá su respaldo a Adorni si el costo político continúa en ascenso.