La interna dentro del universo justicialista sumó un nuevo capítulo de alta intensidad. Cristian Jerónimo, cosecretario general de la CGT y referente del gremio del vidrio, lanzó una dura réplica contra Máximo Kirchner, profundizando la brecha entre la cúpula sindical y el núcleo duro de La Cámpora. El cruce, lejos de ser una simple diferencia de criterios, expone una disputa de fondo por el liderazgo y la estrategia opositora de cara al 2027.
El fin de la "obediencia debida"
El conflicto se desató tras las críticas del diputado Kirchner, quien reprochó la falta de menciones a Néstor y Cristina Kirchner durante el acto del 1 de mayo. La respuesta de Jerónimo fue un golpe directo a la jerarquía política del hijo de la exvicepresidenta: "¿Quién es Máximo Kirchner para decirnos qué decir? Es un compañero más", sentenció, cuestionando la potestad del legislador para tutelar el discurso de la central obrera.
Para la conducción cegetista, la mirada "retrospectiva" del kirchnerismo choca con la necesidad de construir una identidad renovada. Si bien Jerónimo reconoció los logros salariales de los gobiernos previos, dejó en claro que la autonomía de la CGT no es negociable y que el respeto al pasado no implica subordinación en el presente.
La CGT como vanguardia de la resistencia
Frente a las acusaciones de "falta de coraje" o pasividad que deslizaron desde el kirchnerismo, el dirigente sindical apeló a los hechos. Recordó que la central obrera activó un paro general apenas 12 días después de la asunción del actual Gobierno.
Jerónimo fue punzante al señalar que, mientras el sindicalismo está en la calle, la dirigencia partidaria no muestra la misma firmeza en la resistencia al modelo económico vigente.
Respecto a nuevas medidas de acción, mantuvo el pragmatismo: "El paro nacional no se descarta, pero no es una solución mágica; requiere construcción territorial", advirtió.
Críticas al modelo y reclamo productivo
En el plano económico, el dirigente del Vidrio desmanteló el discurso oficial sobre la libertad de mercado, señalando la intervención estatal en las paritarias mediante la no homologación de acuerdos. "Dicen que no intervienen, pero cuando el aumento supera lo que ellos quieren, frenan los convenios", denunció.
Asimismo, planteó una visión crítica sobre el futuro industrial del país:
Reforma laboral: La calificó como una herramienta estéril que no genera expectativas genuinas en el empresariado.
Alivio fiscal: Propuso que el foco debe estar en reducir la carga impositiva sobre las empresas en lugar de recortar derechos.
Riesgo de primarización: Advirtió que la Argentina no puede depender exclusivamente de la minería y el petróleo, exigiendo un plan de desarrollo que contemple la extensa capacidad productiva del país.
Hacia un nuevo frente
El diagnóstico de Jerónimo concluye con la necesidad de edificar un "nuevo frente peronista" que incluya al federalismo y a los sectores productivos, alejándose de las "miserias internas" que Kirchner criticó, pero que él mismo parece alimentar con sus cuestionamientos a la central. La CGT, en este tablero, ya no busca ser solo el "brazo vertebral", sino un actor con voz propia y capacidad de veto en la reconstrucción del movimiento.
