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Un equipo internacional liderado por científicos del CONICET presentó un hallazgo que revoluciona lo que sabíamos sobre la supervivencia y adaptación de los dinosaurios de menor escala. Se trata del Alnashetri cerropoliciensis, un carnívoro de apenas un kilogramo de peso que habitó la Patagonia hace 95 millones de años y cuyos restos, hallados en el yacimiento La Buitrera (Río Negro), presentan un estado de conservación asombroso.


Un vacío histórico completado

La importancia de este ejemplar, cuyos detalles fueron publicados en la prestigiosa revista Nature, radica en su antigüedad y posición en el árbol genealógico de los alvarezsaurios. Hasta ahora, existía un "agujero" de información entre los primeros ejemplares del Jurásico y los más conocidos del Cretácico Superior.

·Diversificación temprana: El estudio sugiere que estos dinosaurios ya se habían dividido en distintas ramas antes de que el supercontinente Pangea se fragmentara.

·Redescubrimiento en museos: Gracias a este hallazgo, se pudieron reinterpretar fósiles en Estados Unidos e Inglaterra que ahora se sabe pertenecen a esta misma familia.

La hipótesis del "insectívoro" bajo la lupa

Uno de los puntos más disruptivos del estudio, destacado por el investigador Sebastián Apesteguía, tiene que ver con el tamaño y la dieta de estos animales:

1.¿Por qué eran pequeños? Antes se creía que su tamaño reducido era una consecuencia de especializarse en comer hormigas y termitas (mirmecofagia).

2.La evidencia de Alnashetri: A pesar de ser diminuto (del tamaño de una gallina), este ejemplar aún conservaba garras y dientes de un depredador típico, lo que demuestra que la miniaturización ocurrió mucho antes de que se volvieran especialistas en comer insectos.

Perfil de la especie

El fósil recuperado es el más pequeño y completo de su tipo encontrado en Sudamérica. Con unos 70 centímetros de largo, los análisis histológicos permitieron conocer detalles íntimos del ejemplar:

·Edad: Tenía al menos cuatro años al momento de morir.

·Madurez: Se trataba de una hembra que probablemente ya había puesto huevos, dado que su crecimiento se había desacelerado.

Ubicación del hallazgo: El área de La Buitrera, en el norte rionegrino, se consolida una vez más como un reservorio único en el mundo para entender la fauna del Cretácico que convivió con los grandes gigantes patagónicos.