Esta noche de lunes 23 de marzo, comenzó la vigilia que acompaña la conmemoración del 24 de marzo. La celebración central se realizará este martes, desde las 10 de la mañana, en el espacio de la Memoria.
La comarca petrolera fue parte del llamado "Operativo Cutral Co", ocurrido entre el 11 y el 15 de junio de 1976. En esas jornadas, las fuerzas represivas desplegaron allanamientos masivos, secuestros y un circuito de horror que unió a la comisaría local con centros clandestinos de Bahía Blanca.
Mientras el país intentaba procesar los primeros meses de la dictadura, en junio de 1976, la ciudad de Cutral Co vivió su capítulo más oscuro. Bajo una coordinación precisa entre el Ejército Argentino y la Policía de Neuquén, la localidad fue literalmente sitiada. Los accesos fueron bloqueados y el patrullaje militar se apoderó de cada esquina, transformando la rutina de los vecinos en una pesadilla de vigilancia y persecución.
Una ciudad bajo ataque
El objetivo declarado por el régimen era desarticular una supuesta célula del PRT-ERP, pero la realidad de los hechos demostró un plan de "guerra total" contra la sociedad civil. Durante cuatro días, se realizaron allanamientos masivos en viviendas, edificios públicos y escuelas secundarias. La comisaría local de Cutral Co se convirtió en el centro neurálgico del espanto, funcionando como el primer eslabón de una cadena de detenciones ilegales.
El modus operandi fue brutal: vehículos sin identificación, disparos intimidatorios y "ratoneras" en los domicilios. Aunque las cifras oficiales iniciales hablaban de 17 secuestrados, diversos testimonios indican que más de 60 estudiantes y trabajadores fueron arrancados de sus hogares.
El circuito del horror
El Operativo Cutral Co no fue un evento aislado, sino parte de un sistema nacional sincronizado. Los detenidos eran trasladados desde la comisaría local hacia la Unidad 9 en Neuquén, para luego ser derivados mediante "vuelos clandestinos" hacia Bahía Blanca. Allí, el destino final era "La Escuelita", un centro clandestino de detención del V Cuerpo de Ejército.
En ese lugar, los vecinos de la Comarca sufrieron tormentos físicos y psíquicos sistemáticos. Un aspecto que permaneció invisibilizado por décadas, y que recientemente salió a la luz en el juicio "Escuelita VII", fue la violencia sexual utilizada como arma de poder. El valiente testimonio de Dora Seguel, quien rompió 45 años de silencio para relatar los abusos sufridos, marcó un hito judicial en la provincia al lograr que estos hechos fueran juzgados como delitos autónomos.
Las víctimas y la herida abierta
El operativo golpeó a un espectro diverso de la comunidad: desde trabajadores del gas y delegados sindicales hasta maestros, periodistas y estudiantes. Nombres como Luis Almarza Arancibia, los hermanos Maidana, los Méndez y Francisco Tomasevich, entre tantos otros, quedaron grabados en la historia de la resistencia local.
Sin embargo, la herida sigue sangrando por quienes aún no regresaron. Ocho víctimas del Operativo Cutral Co continúan desaparecidas hasta el día de hoy:
Arlene Seguel
Susana Mujica
Carlos Chávez
Miguel Ángel Pincheira
Cecilia Vecci
Mirta Tronelli
Alicia Pifarré
Jorge Asenjo
A casi cinco décadas de aquellos días en que el Ejército sitió las calles, el ejercicio de la memoria se vuelve un acto de justicia necesario para que el silencio no gane la batalla final.
