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La última semana los municipios de Cutral Co y Plaza Huincul ajustaron los controles sobre las empresas privadas que prestan servicios en las ciudades. La situación, provocó que Plaza Huincul retuviera unidades de la empresa ETAP y Cutral Co, directamente, hiciera uso del recurso de secuestro preventivo.

El tema no es sencillo. Vaca Muerta es hoy y ahora.

Alguna vez se creyó que el petróleo era para siempre. Luego, Cutral Co y Plaza Huincul sufrieron en los 80/90 la salida de las empresas de servicios petroleros, junto a la propia YPF, de las ciudades, con el consiguiente daño al tejido económico local y el impacto directo en los puestos de trabajo y la generación de riqueza. El resultado: pobreza, desocupación, miseria y, los que pudieron, éxodo.

Ahora, Vaca Muerta es la estrella del país. Empresarios de todo el país quieren tener un negocio vinculado al trabajo petrolero en la cuenca neuquina. No hay maldad, es sólo oportunidad.

Pero para los neuquinos la oportunidad también es ahora. El empresario que llega de otras provincias y no asienta pie en el territorio, desfavorece la economía local. Utiliza calles asfaltadas, servicios tendidos, inversión realizada y no devuelve siquiera el pago de las patentes de los vehículos que utiliza.

Tampoco compra insumos en comercios locales ni recurre, llegado el caso, a los talleres mecánicos de las ciudades. No redistribuye acá, la riqueza que produce su trabajo acá.
Por ello, en la normativa vigente se les pide tener habilitación comercial en la comarca y antigüedad de residencia. Esto evita el despojo, la estrategia de llegar cuando hay riqueza y "volar" cuando las vacas están flacas dejando los desocupados en la fila en Desarrollo Social de los municipios.

Además, a todas luces, es una competencia desleal para el empresario local que paga sus tributos al municipio local y genera "actividad económica" al comprar en los comercios de la avenida Olascoaga o Roca y arreglar sus unidades en alguno de los muchos talleres de las ciudades. Esto, en paralelo, hace que se generen puestos de trabajo no solo en las firmas de servicios petroleros sino en la atención comercial.

El trabajo del gremio y la política han logrado algunos reaseguros para los trabajadores. El contrato que se gana incluye al personal. Los trabajadores no se pierden en el camino.

Esto es simple: cuando ETAP le ganó el contrato a Petrogas y El Duende, la gran mayoría de los empleados fueron transferidos a la nueva firma.

Dicho de otra manera, si Petrogas o El Duende volvieran a ganar esos contratos, la gran mayoría de los trabajadores tendrán asegurado su puesto de trabajo. Esto está garantizado desde el 2.008 cuando, en una histórica reunión en la oficina de CEIPA de Plaza Huincul, se acordó la continuidad de los puestos de trabajo.

La diferencia radica en que la empresa local "devuelve" riqueza en Cutral Co y Plaza Huincul, mientras que la de afuera lo hace en su ciudad de asiento; sea cual sea.

Por ello, es imperioso que las empresas cumplan las normativas vigentes y que los municipios exijan que se deban cumplir. Si la Ordenanza dice tres años de antigüedad, deben ser tres años de antigüedad. No se puede admitir que las locales deban cumplir a rajatabla las Ordenanzas vigentes y las de afuera, las que les queden cómodas.