Un reciente informe elaborado por Red Solidaria y un conjunto de organizaciones civiles ha puesto de manifiesto una realidad preocupante en la capital neuquina. El estudio, definido por sus autores como un relevamiento "artesanal" basado en el vínculo directo y la asistencia diaria, registró a 671 personas que habitan o subsisten en el espacio público, marcando una tendencia ascendente que no parece encontrar techo.
A diferencia de las estadísticas oficiales, que suelen restringirse exclusivamente a quienes pernoctan a la intemperie, este abordaje de las organizaciones sociales —entre las que figuran Pan y Amor, Casa de las Naciones, Menos Bla Más Amor y Noche de Caridad— incluye también a personas en situación de extrema precariedad que, aunque poseen un lugar donde dormir, pasan la mayor parte de su jornada realizando trabajos informales en la vía pública para sobrevivir.
Según explican desde Red Solidaria, la cercanía que permite el reparto de comida y abrigo facilita un alcance que muchas veces el aparato estatal pierde.
El perfil demográfico de esta población revela una mayoría abrumadora de varones (556 casos), seguidos por 81 mujeres y 18 personas de otros géneros autopercibidos. Un dato que genera especial alarma es la presencia de 16 niños que viven o pasan sus días en este contexto de desprotección.
En cuanto a las edades, el grueso de los afectados se ubica en una franja joven, de entre 18 y 40 años, lo que evidencia una crisis que impacta directamente sobre la población activa.
Contrario a ciertos prejuicios instalados, el relevamiento desmitifica el origen de quienes están en la calle: el 84% son oriundos de la provincia de Neuquén. Esta cifra coincide con registros previos de paradores nocturnos, confirmando que la problemática es mayoritariamente local y no producto de una migración externa.
Uno de los puntos más críticos que arroja el informe es el vínculo entre la situación de calle y los consumos problemáticos. El 64% de los censados refirió atravesar alguna adicción, un factor que las organizaciones definen como un "sistema de múltiples exclusiones". Sin embargo, el foco de esperanza se pone sobre el 36% restante —unas 243 personas— sobre las cuales consideran que se puede intervenir de manera temprana antes de que la problemática del consumo se profundice.
Ante la disparidad de criterios entre los censos municipales, provinciales y sociales —donde los números han pasado de poco más de un centenar en 2024 a superar los 600 en la actualidad—, se ha acordado la conformación de una mesa de trabajo conjunta con la Secretaría de Desarrollo Humano. El objetivo es amalgamar la capacidad de llegada de los voluntarios con los recursos del Estado, bajo la premisa de que detrás de cada asistencia hay una historia de vida que requiere ser escuchada para lograr una verdadera reinserción social.
