El fiscal Gastón Liotard fue el primero en formular los alegatos pro parte de la fiscalía y la querella, en el marco del juicio por la explosión de la refinería NAO que provocó la muerte de tres trabajadores: Víctor Herrera, Gonzalo Molina y Fernando Jara.

Durante el juicio varios testigos hicieron hincapié en el trabajo intenso, “había que producir, porque había que sacar, porque había que sacar los camiones”

El fiscal agregó “hay que sumarle una suerte de achaque a las víctimas, de convertir a las víctimas en victimarios, es decir que no tenían que mezclar, porque no recibían la orden de no mezclar l cantidad de metros cúbicos que había que inyectar… quedó absolutamente descartado eso, hubo dos testigos que hablaron sobre esto”.

Más adelante Liotard recordó “el señor Rubén dijo algo puntal: se evaporaba cuando lo poníamos en la mesa, el ultraliviano… no se hacía ningún control en el recon más que la densidad, punto de inflamación lo tenían por antecedente, por experiencia, pero no lo podían medir”

Luego sostuvo: “Escuchamos al operador, que nos dijo, que no había protocolo, no había nada escrito, no había manual de instrucciones, no había especificaciones, todo de palabra, todo en función de la experiencia, recibían ordenes de Torti a través del señor Obreque, no había ninguna regla, pero si había una ley no escrita, se tenia que dejar enfriar el fuel oil de un día para el otro para que llenarlo, lo que si les exigían… nos dijo así “nos apuraban, nos venían con la orden de que tenía que estar completamente lleno y mezclado para el otro día…”


“Es importante este testigo porque él estuvo el día anterior a lo que sucedió, que nos dijo, él no pudo recircular el 205 a las 4 de la mañana del 20 de septiembre porque había mucho vapor desde la boca del tanque, fue imposible recircular y lo dejó estanco para que lo recirculen el día siguiente…”, sostuvo.