La falta de pago de la manutención ya no se limita a un conflicto en el ámbito familiar. Nuevas normativas amplían el abanico de sanciones, afectando desde el ocio hasta la libertad de circulación de los incumplidores.
Lo que antes se resolvía puertas adentro o en extensos litigios civiles, hoy ha escalado a una problemática con consecuencias civiles y administrativas inmediatas. El enfoque de la justicia argentina ha virado hacia la presión social y económica para garantizar que los derechos de los menores no sean vulnerados.
Más allá de la Justicia: Sanciones en la vida cotidiana
Estar incluido en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos (REDAM) ya no es un simple trámite burocrático. Hoy, la condición de "deudor" puede activar inhibiciones que impactan directamente en el estilo de vida del infractor:
·Restricción de movilidad: Jueces de distintas jurisdicciones están ordenando la prohibición de salida del país y la retención de licencias de conducir.
·Bloqueo a eventos masivos: Se han implementado controles que impiden el ingreso a estadios de fútbol (a través de programas como Tribuna Segura) y el acceso a espectáculos públicos o recitales.
·Trabas administrativas: Impedimentos para renovar pasaportes, tarjetas de crédito o habilitaciones comerciales.
El interés superior del niño como eje
Este endurecimiento de las medidas responde a un cambio de paradigma: el incumplimiento no es visto solo como una deuda de dinero, sino como una violación a los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes.
"El objetivo no es solo la sanción, sino forzar el cumplimiento de una obligación que es vital para la subsistencia y el desarrollo de los hijos", señalan especialistas en derecho de familia.
Un control más estricto
Los mecanismos de control se han digitalizado y cruzado con bases de datos de organismos públicos y privados. Esto permite que, ante cualquier intento de realizar trámites de envergadura o participar en eventos de visibilidad, la situación de morosidad salte de inmediato, obligando al deudor a regularizar su deuda antes de recuperar sus beneficios sociales o de esparcimiento.
