La tercera edición de la Copa José Rioseco, uno de los certámenes de fútbol infantil más convocantes de la región, se vio empañada por un episodio de violencia que derivó en la descalificación inmediata de dos instituciones. El cruce entre los equipos de la categoría 2011 de Rivadavia y Garufa fue suspendido antes del tiempo reglamentario tras una escalada de agresiones.
Lo que comenzó como una fricción deportiva —una falta fuerte durante el encuentro— escaló rápidamente a una disputa generalizada. El incidente se caracterizó por tumultos y agresiones con la participación de jugadores y miembros de ambos cuerpos técnicos que terminó en una serie de insultos e intentos de ataque físico.
La mayor polémica surgió cuando un juez de línea (un joven de 17 años que también es jugador del club Rivadavia) presuntamente agredió a un futbolista en medio del caos.
Según denunciaron asistentes al evento, la competencia no contaría con árbitros federados o profesionales. En su lugar, la organización optaría por designar a jugadores de las divisiones formativas para impartir justicia, una práctica que ha sido señalada como un factor de riesgo para la imparcialidad y el control de los partidos.
Frente a la gravedad de los hechos, el tribunal de disciplina del torneo aplicó el rigor del reglamento vigente, el cual establece una política de tolerancia cero ante actos de violencia. Se determinó la descalificación total de ambos planteles de la categoría 2011.
