
El próximo domingo 19 de julio quedará grabado en la historia del fútbol internacional. En el imponente césped del MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, la Selección Argentina y España se verán las caras para definir al nuevo monarca global. El encuentro, pautado para las 16:00 (hora argentina), no solo coronará al vencedor de la primera Copa del Mundo con formato de 48 equipos, sino que además saldará una cuenta pendiente entre los dos vigentes campeones continentales.
El conjunto de Lionel Scaloni llega a la cita tras superar un durísimo cruce de semifinales ante Inglaterra por 2 a 1, un triunfo con alta carga emocional que le dio la posibilidad de defender la corona obtenida en Qatar 2022. La Albiceleste disputará así la séptima final de su historia con un objetivo colosal: bordar la cuarta estrella en su escudo, igualar la línea histórica de Alemania e Italia, y quedar a un solo paso del récord absoluto de Brasil.
Para España, la oportunidad representa el regreso a la élite absoluta tras 16 años de espera. Desde aquella consagración en Sudáfrica 2010 con el recordado gol de Andrés Iniesta, la Roja no lograba acceder al partido decisivo. Los dirigidos por Luis de la Fuente, que vienen de ganarle con solidez a Francia por 2 a 0 en las semifinales, buscan ratificar con un segundo título mundial el gran presente de una generación que ya viene de alzar la Eurocopa 2024.
Más allá de la gloria que otorga la Copa de la FIFA, el choque del domingo guarda un condimento especial. Ambos planteles debían enfrentarse originalmente en marzo de este año en la postergada Finalissima, el certamen que cruza a los campeones de América y Europa. Aunque aquel partido no pudo concretarse en el calendario, el fútbol terminó propiciando el reencuentro en el escenario más importante del planeta.
En el historial mundialista, los antecedentes son casi inexistentes: solo registran un enfrentamiento previo en la fase de grupos de Inglaterra 1966, con victoria para los europeos por 2 a 1. Sesenta años después, con Lionel Messi liderando la ilusión argentina y una joven y dinámica plantilla española enfrente, Nueva Jersey albergará el partido que paralizará al mundo del deporte.
