
El clima de la final del Mundial 2026 sumó una fuerte dosis de tensión extra futbolística. Aymeric Laporte, referente de la defensa de España, encendió la polémica al cuestionar abiertamente el criterio de los jueces que dirigieron a la Selección Argentina a lo largo de la competencia. El marcador central sugirió que existieron fallos llamativos que beneficiaron al equipo de Lionel Scaloni y alertó que el desarrollo del partido decisivo estará sujeto al rigor que imponga la terna arbitral.
En declaraciones brindadas al periódico deportivo Marca, el futbolista nacionalizado español aclaró que la fricción física es habitual en el deporte, pero enfatizó que todo debe mantenerse dentro de los límites reglamentarios. "La intensidad y el contacto no me inquietan, siempre y cuando la autoridad en la cancha cumpla con su rol y no convalide excesos", argumentó, para luego lanzar un dardo directo hacia la Albiceleste: "En las jornadas recientes presenciamos situaciones que nos resultaron sumamente raras, infracciones que no se penalizaron, particularmente con Argentina, que se caracteriza por apelar permanentemente al roce físico".
Según la óptica del defensor europeo, la falta de sanciones ante este tipo de conductas atenta contra el espectáculo y puede desvirtuar el juego. "Ese estilo de juego agresivo no tendría que tolerarse en torneos de semejante envergadura porque genera crispación y desestabiliza. Es exclusiva responsabilidad del juez principal poner un freno a tiempo para que el trámite no se le vaya de las manos. Si se permite que un par de futbolistas actúen así, el encuentro se volverá ingobernable", advirtió.
El contraste de estilos y el factor arbitral
Laporte admitió que el comportamiento de los réferis fue objeto de debate en la intimidad de la concentración de la Roja, aunque asumió que es una variable que escapa al control de los protagonistas. "Es un tópico que conversamos internamente, pero somos conscientes de que no está en nuestras manos modificarlo.
Debe haber un responsable que imparta justicia y garantice que lo que se juegue sea verdaderamente fútbol", exclamó.
Por último, el zaguero contrapuso las formas de juego de ambos finalistas, ensalzando la propuesta de su propio seleccionado. "Nuestra campaña se caracterizó por la hidalguía; no somos un conjunto que busque agredir ni que recurra a infracciones desmedidas, y pretendemos sostener esa identidad en la final", concluyó, no sin antes dejar una sentencia que añade pimienta al cruce en Nueva Jersey: "El desenlace del torneo va a estar muy condicionado por la actuación del árbitro".
