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La automotriz estadounidense General Motors ha definido su hoja de ruta operativa para el próximo año, ratificando que la planta santafesina mantendrá un régimen de suspensiones programadas.

El plan consiste en detener la fabricación durante una semana cada mes a lo largo de 2026, una decisión impulsada por la persistente baja en la demanda del mercado automotor.
Este ajuste productivo se da en una planta cuya estructura interna se ha transformado drásticamente. Tras un proceso de retiros voluntarios ejecutado en 2025, la nómina de trabajadores se redujo de más de 1.000 a menos de 600 operarios.

En términos estratégicos, la compañía concentrará sus esfuerzos exclusivamente en la producción de la Chevrolet Tracker, optimizando recursos en un solo modelo ante la falta de reactivación económica.