El último informe del Índice Big Mac, la tradicional referencia que utiliza la revista The Economist para comparar el costo de vida a nivel global, ha encendido las alarmas sobre la economía argentina. Según el relevamiento, el país se consolidó como el segundo lugar más costoso del planeta para adquirir este producto, quedando apenas por detrás de Suiza.
Precios de primer mundo, ingresos locales
La distorsión de precios en Argentina es evidente al comparar los valores nominales en dólares. Mientras que en Suiza el famoso combo tiene un precio de u$s 7,99, en Argentina alcanza los u$s 7,37.
Lo llamativo es que este valor sitúa al mercado local por encima de potencias económicas y países con salarios mucho más elevados, como Uruguay (u$s 6,91), Noruega (u$s 6,67) y los propios Estados Unidos, donde la misma hamburguesa cuesta u$s 5,79. Esto significa que, en términos de moneda dura, comer en Argentina es hoy un 27% más caro que en el país de origen de la cadena.
¿Qué es la "inflación en dólares"?
Para los especialistas, este fenómeno expone un severo atraso cambiario. La "inflación en dólares" ocurre cuando los precios internos en pesos suben a un ritmo mucho más acelerado que la cotización del tipo de cambio. El resultado es una economía "cara" para el resto del mundo, pero con salarios que, al ser medidos en dólares, no guardan ninguna proporción con el costo de los productos básicos.
Este desfasaje ayuda a explicar por qué el consumo interno se encuentra tan golpeado: los ciudadanos enfrentan precios internacionales (o superiores) con ingresos de una economía en crisis. El Índice Big Mac vuelve a desnudar la dificultad estructural de Argentina para ordenar sus precios relativos y recuperar el poder adquisitivo de la población.
