Nuevos informes revelan un escenario crítico para las fábricas argentinas, donde la capacidad ociosa alcanza niveles históricos y solo el rubro energético logra esquivar la tendencia negativa.
La industria nacional atraviesa uno de sus periodos más complejos bajo el actual esquema económico. Los indicadores de coyuntura reflejan una parálisis que no da señales de recuperación, con un promedio de utilización de maquinaria que apenas roza el 50%. En términos prácticos, la mitad de la infraestructura productiva del país permanece inactiva, con sectores específicos cuya operatividad ha caído por debajo del 30%.
El mapa del retroceso productivo
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el tejido industrial ha experimentado una contracción acumulada del 6,2%. Sin embargo, al desglosar las cifras, se observa que el impacto ha sido dispar, ensañándose particularmente con los sectores que dependen del consumo interno y la inversión:
·Automotriz: Uno de los más golpeados, con un desplome del 19,4%.
·Textil e Indumentaria: Presenta una caída del 18,7%, reflejando la pérdida de poder adquisitivo.
·Maquinaria y Metales: Registra un retroceso del 12%, vinculado a la pausa en proyectos de equipamiento.
Si se toma como referencia noviembre de 2023, la profundidad de la crisis es aún más evidente: el rubro textil se hundió un 31,5%, seguido de cerca por los productos de caucho y plástico con una baja del 28,4%.
Las excepciones a la regla: Petróleo y Alimentos
En un tablero pintado de rojo, solo dos actividades lograron mostrar números positivos. La refinación de petróleo creció un 8,4%, impulsada principalmente por la dinámica de los recursos energéticos no convencionales. Por su parte, el sector de alimentos registró una suba del 4,3%.
No obstante, incluso este último dato requiere una lectura cautelosa: la producción alimenticia ya muestra signos de agotamiento, habiendo retrocedido más de cinco puntos porcentuales respecto a su máximo alcanzado en noviembre de 2024. Esto sugiere que el piso de la caída podría no haberse estabilizado aún en la mayoría de las ramas industriales.
