La industria de las bebidas alcohólicas enfrenta un cambio de ciclo que está forzando a los grandes jugadores a realizar ajustes drásticos. Heineken, la segunda cervecera más importante del mundo por capitalización, ha confirmado una reducción de entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo para los próximos dos años, lo que equivale aproximadamente al 7% de su personal total.
Una estrategia de "ahorro para el crecimiento"
La compañía de origen neerlandés busca optimizar su estructura operativa en un momento de incertidumbre institucional y de mercado. Tras la salida inesperada de su CEO, Dolf van den Brink, la firma intenta recuperar la confianza de sus inversores mediante un plan de eficiencia agresivo.
Foco de los recortes: Las bajas se concentrarán principalmente en el mercado europeo y en regiones con bajo potencial de expansión, afectando tanto a oficinas centrales como a redes de suministro.
Objetivo financiero: Según el director financiero, Harold van den Broek, la meta es liberar recursos para reinvertir en áreas con mayor proyección, simplificando una organización que actualmente emplea a 87.000 personas.
¿Por qué la gente bebe menos cerveza?
El fenómeno no es exclusivo de Heineken; competidores como Carlsberg también han iniciado procesos de desinversión y recorte de personal. Las causas de este enfriamiento en la demanda son múltiples:
Contexto económico: La presión financiera sobre los consumidores y la inflación han reducido el gasto en productos de consumo masivo no esenciales.
Nuevos hábitos de salud: Las crecientes advertencias sanitarias y el auge de los medicamentos para la pérdida de peso están modificando las preferencias del público.
Expectativas moderadas: Para 2026, Heineken ha rebajado sus previsiones de crecimiento de beneficios a un rango de entre el 2% y el 6%, una cifra conservadora comparada con las proyecciones de años anteriores.
El nuevo mapa de la industria
El fabricante de marcas como Amstel y Tiger se enfrenta a una realidad donde la competencia de alternativas sin alcohol y las disrupciones logísticas obligan a producir "más con menos". Esta reestructuración es el reflejo de un sector que, tras años de expansión, se ve obligado a desacelerar la producción y vender activos para mantenerse a flote en un mercado cada vez más consciente de la salud y austero en el gasto.
