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La emblemática Cervecería Quilmes atraviesa un proceso de drástica reestructuración en su planta de Zárate, un establecimiento que nació en 2020 bajo una inversión de más de $5.000 millones destinada a la producción local de la marca Corona. Sin embargo, el escenario actual dista mucho de aquel proyecto expansivo: la empresa ha iniciado un plan de retiros voluntarios para achicar su nómina a tan solo un tercio de su capacidad original.

El derrumbe de la planta de personal


La evolución del empleo en la fábrica muestra una caída sostenida que se ha acelerado en el último año:

·Capacidad inicial: En sus comienzos, la planta operaba con un equipo de 260 trabajadores.

·Situación previa al ajuste: Antes de este nuevo anuncio, la dotación ya había descendido a 140 operarios tras una serie de despidos realizados durante la segunda mitad de 2025.

·Objetivo final: Tras el acuerdo alcanzado con el sindicato para sumar 60 retiros voluntarios, la planta funcionará con poco más de 80 empleados.

Factores detrás de la crisis: Ventas y competencia

Desde el gremio cervecero, liderado en la zona por Horacio Romero, señalan que el sector enfrenta una "tormenta perfecta":

·Caída del consumo: Durante el año pasado, las ventas se desplomaron cerca de un 45%, lo que ya había forzado la paralización de la producción en la planta central de la compañía.

·Apertura de importaciones: Romero denunció que la entrada "indiscriminada" de productos del exterior ha golpeado severamente la competitividad de la fabricación nacional.

Cambios en la producción

Para evitar el cierre definitivo de las instalaciones, la empresa y el sindicato pactaron este esquema de reducción. Esto implica un cambio drástico en la operatividad diaria: de trabajar en tres turnos, la fábrica pasará a mantener solo una guardia activa. La actividad se limitará exclusivamente al envasado en línea de vidrio no retornable, buscando sostener la presencia de la marca con una estructura de costos mínima.