La industria electrónica de Tierra del Fuego sufrió un nuevo revés tras la formalización del pedido de quiebra directa por parte de Aires del Sur (ADS), fabricante de las marcas Electra y Fedders. La decisión, presentada este miércoles ante la Justicia por su presidente Roberto Ángel Ceretti, marca el cese definitivo de actividades de una firma emblemática en el sector de climatización.
El impacto en los trabajadores y la producción
La situación más crítica se vive en la planta de Río Grande, donde 140 operarios fueron desvinculados en medio de un clima de tensión gremial. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) venía reclamando el pago de salarios adeudados del mes de febrero y precisiones sobre la operatividad, que finalmente se vio interrumpida de forma irreversible.
·Estado financiero: La empresa declaró encontrarse en una "cesación de pagos irreversible", producto de una crisis estructural que el plan de saneamiento no logró contener.
·Intento fallido de rescate: Desde finales de 2025, la firma buscó asociarse con el grupo chino Chigo Group para inyectar al menos u$s5 millones. Las negociaciones no prosperaron a tiempo para salvar la operatoria.
·Activos a disposición: La compañía puso a disposición de la justicia su planta industrial (tasada en más de u$s15 millones) y 4.000 kits de fabricación varados en el puerto, con los que pretenden cubrir el pasivo y las indemnizaciones.
El fin del autofinanciamiento y el peso del mercado
La dirección de ADS argumentó que el modelo de financiamiento local se volvió inviable. Mientras que las tasas de interés rondaban el 25% o 30% anual, el margen de ganancia del negocio solo alcanzaba un máximo del 15%, generando una brecha económica insostenible.
Un golpe al corazón de la Ley 19.640
Este cierre se suma a otros conflictos recientes en empresas como Mirgor, Telfu y Nissan, profundizando la incertidumbre sobre el Régimen de Promoción Económica y Fiscal de Tierra del Fuego.
Dato de contexto: El régimen, vigente desde 1972, sustenta entre 6.700 y 8.500 empleos directos en la isla. La actual apertura de importaciones y la pérdida de competitividad local están obligando a las más de 40 empresas radicadas a reevaluar su permanencia en la región.
