La economía argentina ha ingresado en un terreno sumamente resbaladizo. Los últimos indicadores oficiales del INDEC y las proyecciones de consultoras privadas coinciden en un diagnóstico que genera preocupación: el país atraviesa un sendero estanflacionario, un fenómeno donde conviven el estancamiento de la producción (PBI) con una inflación que se mantiene en niveles elevados.
Los números que encienden las alarmas
Aunque el tercer trimestre de 2025 mostró un levísimo incremento del 0,3%, los datos mensuales más recientes del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) revelan una tendencia negativa:
·Caída de la actividad: Octubre registró una baja del 0,4% y noviembre un 0,3%.
·Inflación rebelde: El dato de enero (2,9%) aleja la posibilidad de converger rápidamente a la meta oficial del 1%, acumulando un 21,3% en solo nueve meses.
·Sectores críticos: La construcción, la industria y el comercio —que emplean al 40% de la fuerza laboral— muestran signos de debilidad, perdiendo peso frente al sector energético y financiero.
El diagnóstico de Cavallo y Melconian
Dos de los economistas más consultados por el círculo rojo coinciden en que el país ya está en este proceso, aunque con matices:
·Domingo Cavallo: El exministro compara la fase actual con los inicios de los años 90. Sostiene que se logró bajar la inflación de picos críticos, pero que los desequilibrios en precios relativos (tarifas y tipo de cambio) impiden que la economía arranque. Para él, el paso de la "inflación moderada" a la "estabilidad total" es el tramo más difícil del programa.
·Carlos Melconian: Con un lenguaje más directo, afirmó que "está crujiendo todo" debido a la estanflación. Si bien ve con buenos ojos la reforma laboral, advierte que no será un motor de empleo inmediato. Según Melconian, contratar personal es un riesgo que el empresario solo toma si hay demanda real, algo que hoy está ausente por el freno del consumo.
El futuro: ¿Crecimiento real o "efecto estadístico"?
Especialistas como Guido Zack advierten que cualquier número positivo que se vea en el corto plazo podría ser solo un espejismo estadístico. La actividad interanual a noviembre ya muestra una caída real del -0,3%, lo que prefigura un 2026 con un nivel de actividad "planchado".
La gran duda del mercado es cuánto tiempo podrá sostenerse el humor social en un contexto donde el poder adquisitivo se erosiona por la inflación mientras la economía no genera nuevos puestos de trabajo.
