La industria de electrodomésticos y las grandes cadenas de retail enfrentan una "tormenta perfecta" que amenaza su viabilidad financiera. Pese a que los valores en góndola muestran una tendencia deflacionaria en términos reales, la combinación de una demanda esquiva y un salto crítico en el incumplimiento de los créditos personales ha generado un cuello de botella logístico y económico para los principales jugadores del mercado.
Precios en baja, ventas en picada
A diferencia del índice general de precios, el rubro de equipamiento para el hogar ha mostrado un retroceso nominal. Mientras la inflación nacional de 2025 escaló un 31,5%, el valor de los electrodomésticos en CABA se contrajo un 6,6%. Un ejemplo elocuente es el de los lavarropas de carga frontal, que pasaron de costar $750.000 a $500.000 en el último año.
Sin embargo, esta rebaja no se tradujo en mayores operaciones. Al cierre del último trimestre de 2025, el volumen de unidades vendidas retrocedió un 18,6% interanual. El detalle por segmentos revela una crisis generalizada: la informática (línea gris) lideró las caídas con un -26,8%, seguida por los pequeños electrodomésticos con un -25,2%. Por su parte, el sector de imagen y sonido retrocedió un -22,1%, mientras que la línea blanca registró una baja del -10,1%.
El mapa de la morosidad: un riesgo sistémico
El dato más alarmante para el sector es el deterioro de la cadena de pagos. El índice de morosidad en las financiaciones propias de las cadenas se disparó del 14,8% al 41,2% en promedio. Este fenómeno afecta la rentabilidad de firmas históricas como Frávega, Cetrogar y Megatone, e incluso ya provocó el cierre de fabricantes locales de refrigeración.
El ranking de incumplimiento muestra cifras impactantes. En la cima se encuentra Coppel, donde la irregularidad en los pagos alcanza el 70%. Le siguen Cetrogar, que pasó de un 17% a un 48% de morosidad, y Megatone, que registra un 43%. Cadenas emblemáticas como Frávega vieron triplicar su tasa de impagos, saltando del 13% al 39%, mientras que Carsa se ubica en un 38%. La situación más contenida, aunque igualmente en ascenso, la presenta Naldo Lombardi, que pasó de un 5% a un 25% de mora.
Créditos inaccesibles y stock acumulado
La parálisis se explica, en parte, por el costo prohibitivo del financiamiento. Algunas cadenas ofrecen préstamos con un Costo Financiero Total (CFT) de hasta el 880% anual, cifras que desbordan cualquier previsión inflacionaria y superan ampliamente la capacidad de pago de los salarios promedio, que apenas alcanzan para cubrir los gastos básicos.
Ante la falta de salida de mercadería, los comercios acumulan stocks ociosos, mientras el mercado comienza a ser ocupado por productos importados de Turquía y China. Esta competencia presiona aún más a los fabricantes nacionales como Peabody y Electrolux, que hoy luchan por sostener su continuidad operativa en un escenario donde el crédito se ha vuelto una trampa tanto para el vendedor como para el comprador.
