Imagen
El sector de la confección en Argentina profundiza su tendencia negativa. Según el último relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el primer bimestre del año cerró con una caída promedio del 8,4% interanual en las ventas, marcando una continuidad en la curva descendente que se arrastra desde 2024.

El consumo como principal escollo

El informe técnico de la entidad empresaria destaca que la debilidad de la demanda es hoy el factor de mayor preocupación, afectando al 80% de las unidades productivas.

·Desempeño comercial: El 63% de las firmas reportó una baja concreta en sus operaciones, mientras que solo un 30% logró mostrar números positivos.

·Costos vs. Precios: La imposibilidad de trasladar los aumentos de costos a los precios de venta final es crítica. La mitad de las empresas no pudo aplicar ajustes y un 43% solo logró trasladar una fracción mínima de sus incrementos operativos.

·Acumulación de stock: Ante la falta de salida de mercadería, el 50% de las empresas declara tener niveles de stock "excesivos", la cifra más alta registrada en los últimos 18 meses.

Tensión financiera y laboral

La cadena de pagos y el sostenimiento del empleo muestran signos de un desgaste acelerado durante este primer bimestre:

Mora en pagos: Las firmas que reportan retrasos ocasionales en sus compromisos financieros se duplicaron, alcanzando al 60% del sector. Aquellas empresas que mantenían sus cuentas al día cayeron del 40% al 21% en apenas 60 días.

Ajuste en las plantillas: Los despidos ya representan el 21% de las medidas laborales tomadas por los empresarios, lo que significa un aumento de 7 puntos respecto al cierre de 2025. Además, un cuarto de las compañías optó por no cubrir las vacantes generadas por renuncias.

Perspectivas desalentadoras

El clima de negocios no proyecta una recuperación inmediata. El informe de la CIAI refleja un empeoramiento en las expectativas generales, con un crecimiento en las valoraciones negativas del entorno económico. Para el próximo trimestre, el 60% de los industriales prevé que la actividad se mantendrá estancada, mientras que solo una pequeña minoría (16%) guarda esperanzas de una leve mejora en el consumo.