
Un nuevo indicador del complejo escenario que atraviesa la industria manufacturera local se confirmó en el polo fabril del Gran Rosario. La multinacional Adient, encargada de la producción de las butacas para los vehículos que General Motors (GM) ensambla en su terminal de Alvear, tomó la decisión de cesar de manera definitiva sus operaciones en su planta de Pueblo Esther y retirarse del mercado argentino.
Desde el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) ratificaron que la dirección corporativa ya notificó formalmente la medida a la plantilla de operarios. El cronograma de desmantelamiento técnico y administrativo de la planta —que operó históricamente bajo el nombre de Johnson Controls— tiene como plazo límite el próximo mes de octubre.
El factor competitividad y la sustitución por componentes regionales
La determinación de la firma internacional introduce un profundo debate sobre la estructura de costos y la viabilidad fabril en el escenario macroeconómico actual.
Logística vs. Costos: A pesar de la cercanía geográfica entre la autopartista y la planta de General Motors, la corporación determinó que resulta financieramente más sustentable abastecer la línea de montaje con asientos importados directamente desde sus filiales en Brasil.
Apertura y mercado: Analistas del sector advierten que este movimiento expone las asimetrías de costos y la pérdida de competitividad frente a los socios del Mercosur, un fenómeno potenciado por la flexibilización de las importaciones y la persistente contracción de la demanda en el mercado interno.
Impacto laboral: La dotación de personal de Adient venía experimentando un fuerte proceso de achicamiento. De una plantilla que superaba los 200 operarios en 2019, la firma cuenta hoy con 28 trabajadores encuadrados bajo convenio y un grupo de empleados fuera de convenio, estimándose cerca de 70 familias afectadas. El gremio negocia la reubicación de los operarios, mientras la empresa se comprometió a liquidar las indemnizaciones de ley junto a un esquema de compensación adicional.
Incertidumbre sobre la cadena de valor local
La salida de la proveedora de asientos no solo representa un golpe para el cordón industrial santafesino, sino que además siembra interrogantes sobre la sustentabilidad de la propia terminal de General Motors en Alvear, la cual arrastra ciclos de suspensiones y planes de retiros voluntarios.
Con el final de la producción local de butacas, el porcentaje de integración de piezas de origen nacional en modelos emblemáticos como el Cruze queda reducido a su mínima expresión. Desde la conducción de la automotriz, el recientemente designado director de Manufactura de GM Argentina, Nicolás Busquets, limitó sus declaraciones a señalar que la compañía se encuentra atravesando una estricta etapa de transición operativa.
