
El economista Diego Coatz planteó que la recuperación actual se limita a rubros extractivos y del agro, mientras que el consumo interno y las pymes sufren el impacto de la recesión. Reclama políticas microeconómicas para evitar una mayor concentración de los mercados.
A pesar de los indicadores que reflejan un ordenamiento en las variables macroeconómicas, la actividad manufacturera y los niveles de consumo interno siguen dando señales de marcado estancamiento. El director ejecutivo de Desarrollo Industrial, Diego Coatz, analizó este escenario y puntualizó que la aparente mejora del Producto Bruto Interno responde exclusivamente a sectores muy específicos como el petróleo, la minería y el campo, dejando al descubierto una retracción en el resto del entramado productivo de la economía real.
En declaraciones radiales a Splendid AM 990, el especialista detalló que mientras los rubros dinámicos ganan terreno, el comercio y la construcción se mantienen en pisos históricos, al tiempo que la industria manufacturera experimentó un retroceso cercano al 6%. El nudo del problema, según Coatz, radica en que las actividades en expansión concentran un porcentaje menor al 7% de la mano de obra total del país, resultando insuficientes para absorber los puestos laborales que se destruyen en los sectores tradicionales.
El complejo escenario para el universo pyme
El informe del economista pone el foco en la vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas frente a la coyuntura actual. La combinación de salarios debilitados, caída del empleo registrado y contracción del consumo masivo configura un combo crítico que reduce los márgenes de maniobra de las organizaciones de menor envergadura.
Este proceso está acelerando un fenómeno de concentración de mercado. Ante la falta de liquidez, las complicaciones en la cadena de pagos y el desplome de la facturación que sufren las pymes, las grandes corporaciones con mayor espalda financiera capitalizan la crisis absorbiendo las cuotas de mercado que quedan vacantes.
Logros financieros versus realidades de la microeconomía
Si bien Coatz ponderó la desaceleración de los precios y la calma cambiaria como metas alcanzadas y valoradas por el sector empresarial, remarcó que la estabilidad no es un fin en sí mismo. Evaluó que si el impacto positivo de proyectos estratégicos —como el desarrollo de Vaca Muerta o la actividad minera— no logra traccionar al resto de las cadenas de valor locales, el programa podría enfrentar tensiones de legitimidad social.
Por otra parte, el analista analizó la estrategia de apertura comercial irrestricta en medio de un escenario internacional complejo. Sostuvo que las principales potencias globales aplican fuertes subsidios y esquemas de promoción para proteger sus industrias —mencionando el caso de los bienes provenientes de China—, mientras que la Argentina transita un sendero opuesto al desmantelar este tipo de herramientas de política industrial.
Para revertir la tendencia, Coatz sugirió implementar esquemas de financiamiento accesibles y desgravación impositiva orientados a las actividades que demandan mucha mano de obra, además de articular programas para que las pymes actúen como proveedoras directas de los sectores energéticos y agropecuarios. De no mediar una intervención directa en la microeconomía, advirtió, el persistente deterioro del mercado laboral formal terminará erosionando los propios logros de la estabilidad financiera.
