Un riguroso informe elaborado por el Centro de Estudios de la Realidad Argentina (Centrora), perteneciente a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), sacó a la luz una de las contradicciones más profundas del actual escenario macroeconómico: ocho de los diez sectores con mayor expansión en la actividad económica desde el cambio de régimen recortaron o no ampliaron sus plantillas de trabajadores formales.
Mientras el indicador general de actividad muestra signos de recuperación, el mercado de trabajo formal acumula la pérdida de cientos de miles de puestos asalariados. El análisis detalla que actividades de fuerte dinamismo y alta inversión —como el agro, impulsado por la salida de la sequía con un crecimiento del 40%; la intermediación financiera, con un 19%; y minas y canteras, con un 16%— operan con una lógica intensiva en capital que no se traduce en creación masiva de empleo. El caso más elocuente se da precisamente en el sector minero, que a pesar de expandirse registró una merma de más de 5.000 puestos formales en el último año, evidenciando que el crecimiento sectorial transita por carriles separados de la inclusión laboral masiva.
La destrucción neta de puestos y el impacto en la industria y el comercio
En la vereda opuesta, los sectores que experimentan contracciones son los que mayor peso histórico tienen en la absorción de mano de obra.
La industria manufacturera acumula una caída cercana al 8% y destruyó más de 80.000 puestos de trabajo formal desde noviembre de 2023, encadenando dieciocho meses consecutivos de retroceso y concentrando prácticamente la mitad de toda la destrucción de empleo asalariado del período.
A su vez, el sector comercial muestra un descenso sostenido que profundiza la sangría en el mercado de trabajo. El saldo global del informe elaborado por el CentroRA expone cifras contundentes sobre la dinámica laboral del país: - Caída acumulada: Desde fines de 2023 se registra una pérdida neta superior a los 329.000 puestos de trabajo asalariados registrados en el sistema privado. - Brecha territorial: Las provincias con economías vinculadas a la minería, los hidrocarburos o el complejo agroexportador —como Neuquén, Río Negro, Jujuy, Salta y Santa Fe— resisten mejor el impacto, mientras que el Gran Buenos Aires sufre con crudeza la debilidad industrial. - Desacople estructural: Los autores advierten que la economía puede exhibir indicadores de actividad globales en alza sin que ello garantice la creación de empleo registrado, aportes jubilatorios ni cobertura de obra social para la mayoría de la población.
