Una intensa jornada de fiscalización en la Ruta 237 y el Embalse Piedra del Águila terminó con múltiples infracciones y un significativo decomiso de ejemplares. Los inspectores señalaron que la conducta de los infractores fue "claramente intencional", excediendo los cupos y, en algunos casos, careciendo de la licencia obligatoria.
Los operativos de control de pesca en la región vuelven a poner en evidencia la persistente irresponsabilidad de algunos pescadores frente a la normativa de conservación. Inspectores de la Dirección Provincial de Fauna, en colaboración con personal de Tránsito de Piedra del Águila, realizaron una serie de procedimientos que resultaron en graves violaciones a las reglas de manejo de fauna acuática.
El caso más notorio ocurrió sobre la Ruta Nacional 237, donde se interceptó un vehículo que transportaba 50 truchas, una cantidad muy superior al límite permitido por la regulación vigente. La situación se agravó al constatar que dos de los tres ocupantes del rodado ni siquiera contaban con el permiso de pesca reglamentario para ejercer la actividad.
Daño ambiental intencional
Según los agentes de control, el volumen de la captura y la falta de licencias sugieren que la acción no fue un descuido, sino una conducta premeditada para extraer ejemplares de forma indiscriminada. Se labraron las actas de infracción correspondientes y se incautaron tres equipos de pesca en este primer procedimiento.
Horas más tarde, la fiscalización continuó en la zona del Lago Embalse Piedra del Águila, donde se detectaron otras dos infracciones por superar los límites de captura. En estos operativos adicionales, se confiscaron otras 17 truchas y se secuestraron dos cañas más.
En el balance final, la jornada resultó en la incautación de un total de 67 piezas de trucha obtenidas de manera ilegal, además de la retención de cinco equipos completos de pesca.
Desde la Dirección de Fauna se hizo hincapié en que el incumplimiento sistemático de las normas no constituye solo una falta administrativa menor, sino que genera un impacto directo y perjudicial sobre la salud de los ecosistemas lacustres, cuya vitalidad depende enteramente de un manejo responsable de los recursos.
