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En un fallo que cierra una investigación iniciada por alertas vecinales, la justicia neuquina condenó a tres personas involucradas en la comercialización de estupefacientes en el barrio San Lorenzo Norte. El operativo, liderado por el Departamento Antinarcóticos, logró acreditar el funcionamiento de un punto de venta bajo la modalidad de "pasamanos" que operaba con una frecuencia alarmante.


El modus operandi: 195 ventas en 78 horas


La investigación, impulsada por el asistente letrado Bruno Miciullo, reveló una estructura jerárquica clara. Durante las tareas de vigilancia, los efectivos registraron casi 200 movimientos compatibles con el narcomenudeo en apenas tres días de observación.

·Valeria Andrea Prieto: Identificada como la líder de la organización. Era quien resguardaba los suministros y administraba las ganancias.

·Aarón David Sosa Zidan: Actuaba como colaborador directo en la venta al público.

·Lautaro Della Longa: Si bien fue desvinculado de la comercialización directa, se le hallaron drogas y un arma de fuego sin registro en su domicilio.

Secuestro de activos y armas

Durante el allanamiento realizado en noviembre de 2025, las fuerzas de seguridad incautaron:

·Envoltorios de cocaína y cannabis sativa listos para la distribución.

·Una balanza de precisión y más de $1,3 millones en efectivo.

·Una pistola calibre 380 con municiones, apta para el disparo.

Las condenas y el destino del dinero

A través de un acuerdo de juicio abreviado, las penas quedaron fijadas de la siguiente manera:

1.Valeria Andrea Prieto: Sentenciada a 4 años de prisión efectiva y una multa económica. Es la única del grupo que cumplirá la pena tras las rejas.

2.Aarón David Sosa Zidan: 3 años de prisión en suspenso (ejecución condicional), al considerarse que su participación fue secundaria.

3.Lautaro Della Longa: 3 años de prisión condicional por tenencia simple de estupefacientes y tenencia ilegítima de arma.

Como dato destacado de la sentencia, el dinero decomisado será donado a una institución benéfica dedicada al tratamiento de adicciones, devolviendo a la comunidad parte del daño causado por la actividad ilícita. Los condenados con penas condicionales deberán cumplir estrictas reglas de conducta, incluyendo la prohibición del consumo de drogas y presentaciones periódicas ante la justicia.