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Lo que debía ser un viaje nocturno de rutina entre Buenos Aires y el interior del país se convirtió en una situación de extrema tensión para los pasajeros y la tripulación del interno 1.004 de la empresa 20 de Junio. El viaje culminó abruptamente en la madrugada de este viernes en la intersección de las calles Santa Fe y Castellanos, en la ciudad de Rosario, con la detención de un hombre de 46 años acusado de amenazas y disturbios en la vía pública.

El origen del conflicto: un cigarrillo en el baño

De acuerdo con el testimonio del chofer —un trabajador de 46 años oriundo de San Juan—, el clima de hostilidad comenzó mucho antes de llegar a suelo santafesino. El foco del conflicto se encendió en la terminal porteña de Retiro, cuando se detectó que el pasajero, domiciliado en la provincia de Córdoba, estaba fumando dentro del baño del ómnibus, una práctica estrictamente prohibida por normativas de seguridad y transporte.

A pesar de las reiteradas advertencias y los pedidos del personal de a bordo para que depusiera su actitud, el sujeto lejos de acatar las órdenes, inició una escalada de violencia verbal e insultos que se prolongó durante gran parte del trayecto.

Intervención policial y aprehensión

Al arribar a las inmediaciones de la terminal rosarina cerca de las 3:20 de la madrugada, la situación se volvió insostenible. El pasajero, en un evidente estado de alteración, comenzó a golpear frenéticamente la puerta de ingreso del colectivo y a proferir amenazas. Fue en ese momento cuando efectivos de la Brigada de Orden Urbano, que se encontraban patrullando la zona, advirtieron el desorden y decidieron intervenir.

Lejos de calmarse ante la presencia oficial, el hombre enfrentó de manera agresiva a los uniformados, lo que obligó a su reducción inmediata. En el operativo colaboró personal de la Comisaría 2ª, quienes procedieron al traslado del sospechoso a la seccional para iniciar las actuaciones legales correspondientes.

Consecuencias legales

El chofer del micro formalizó la denuncia por amenazas, lo que derivó en que el caso quedara bajo la órbita de la Justicia santafesina. Este episodio vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de los trabajadores del transporte de larga distancia frente a pasajeros disruptivos que ponen en riesgo la seguridad y el bienestar de todas las personas a bordo.