Lo que comenzó como la celebración del undécimo cumpleaños de Clayton D. terminó convirtiéndose en una de las crónicas policiales más desgarradoras del estado de Pensilvania. En menos de 24 horas, la familia Dietz pasó del festejo a la destrucción absoluta, dejando un saldo de un hombre muerto, una madre traumatizada y un niño enfrentando cargos de homicidio en un tribunal para adultos.
El detonante: Un castigo cotidiano con final fatal
El lunes pasado, Douglas Dietz, un hombre de 42 años residente en la localidad de Perry, se aseguró de que su hijo adoptivo tuviera un día especial. Sin embargo, al caer la noche en la vivienda de South Market Street, la armonía se rompió por un conflicto doméstico común: Douglas decidió confiscarle la consola Nintendo al menor debido a problemas de comportamiento.
Según el testimonio de la madre, la reacción del niño fue desproporcionada. "Se puso loco", relató la mujer a los investigadores, describiendo un estado de ira que, lejos de aplacarse con el sueño, escaló durante la madrugada mientras sus padres dormían.
La secuencia del crimen
Cerca de las 3:20 de la madrugada del martes, el silencio de la casa fue interrumpido por un estruendo. Clayton había logrado encontrar la llave de la caja fuerte en un cajón de su padre —donde inicialmente buscaba su consola confiscada—. Al no hallar el videojuego, tomó una de las armas de fuego, la cargó y se dirigió a la habitación matrimonial a través de un armario que conectaba ambos cuartos.
La madre despertó sobresaltada por el ruido y un intenso olor a pólvora que confundió con fuegos artificiales. Al encender la luz tras notar un sonido de goteo, descubrió con horror que su esposo no respondía y que la cama estaba cubierta de sangre. En ese instante, el niño entró a la habitación y pronunció una frase que quedó grabada en el expediente judicial: "Maté a papá".
"Me odio a mí mismo": La confesión ante las autoridades
Cuando la Policía del Estado de Pensilvania arribó al domicilio, constató el deceso de Douglas Dietz en su cama. Clayton, lejos de negar el hecho, admitió haber planeado el disparo. Durante el interrogatorio, el niño confesó que su objetivo era su padre y que cargó el arma de manera deliberada, aunque aseguró que en el momento del disparo "no estaba pensando" en las consecuencias.
"Maté a mi papá, me odio a mí mismo", habría declarado el menor ante los agentes, mostrando una mezcla de arrepentimiento tardío y shock.
El laberinto legal: ¿Un niño en una cárcel de adultos?
A pesar de su corta edad, el futuro legal de Clayton es sombrío debido a la rigidez de las leyes de Pensilvania. Bajo una normativa anterior a 1995, los menores acusados de asesinato son enviados directamente a tribunales de adultos, independientemente de su edad.
Actualmente, al niño se le ha negado la libertad bajo fianza y permanece recluido en la prisión del condado de Perry. Se espera que la audiencia preliminar del próximo jueves 22 de enero sea clave para determinar si la defensa logra trasladar el caso a un tribunal de menores o si el sistema judicial mantendrá el procesamiento penal ordinario por el cargo de homicidio.
