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La localidad cordobesa de General Levalle atraviesa horas de profunda indignación tras confirmarse el fallecimiento de Maximiliano Galván, de 36 años. El hombre perdió la vida este lunes en el Hospital San Antonio de Padua de Río Cuarto, luego de agonizar durante diez días tras una brutal golpiza sufrida el pasado 16 de enero.

El móvil: una represalia por "quitarles el trabajo"

La investigación, liderada por la Fiscalía de Instrucción de Laboulaye, apunta a un trasfondo de violencia social extrema. Según la hipótesis preliminar, el ataque no fue un hecho de inseguridad común, sino una venganza planificada: los agresores responsabilizaban a Galván de haber conseguido un empleo en un establecimiento rural de la zona, lugar donde ellos habrían dejado de trabajar recientemente.

La víctima fue interceptada en la calle y atacada con tal saña que sufrió un traumatismo de cráneo severo. A pesar de los esfuerzos médicos en el hospital local y su posterior traslado a la unidad de terapia intensiva en Río Cuarto, el daño neurológico resultó irreversible.

Los detenidos y sus antecedentes

La Policía de Córdoba detuvo a cuatro personas —tres hombres y una mujer—, todos oriundos de General Levalle. Entre los sospechosos destaca Martín José Sevilla, de 47 años, quien ya cuenta con antecedentes penales por homicidio y delitos vinculados al narcotráfico.

Junto a él, fueron capturados los hermanos Alex y Mateo Maldonado (de 25 y 21 años respectivamente), cuya participación en la agresión física se considera determinante. La cuarta detenida es Ana Paula Victorio, de 20 años, cuya situación procesal está bajo análisis para determinar si actuó como cómplice o instigadora.

Futuro de la causa judicial

Aunque la carátula inicial es de "homicidio en riña", la fiscalía evalúa agravar la imputación debido a la asimetría de fuerzas y el posible ensañamiento demostrado durante el ataque. Actualmente, los investigadores se centran en el análisis de cámaras de seguridad y en la toma de testimonios clave para reconstruir minuto a minuto la pelea callejera.

La autopsia será una pieza fundamental para confirmar si los agresores utilizaron objetos contundentes, lo que podría derivar en una condena por homicidio simple o agravado, con penas mucho más severas que las previstas para una riña.