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El fallecimiento de Fernando Fazzolari, economista y reconocido exponente de las artes plásticas de 76 años, ha dejado de ser una noticia luctuosa del ámbito cultural para convertirse en un complejo enigma policial. Lo que en un principio parecía un deceso por causas naturales ha dado un vuelco drástico tras el hallazgo de indicios que sugieren un posible escenario criminal.


Un hallazgo perturbador

El cuerpo de Fazzolari fue encontrado en su departamento de la Avenida de Mayo al 1100, con signos de llevar entre 48 y 72 horas fallecido. Sin embargo, el dato que alteró la investigación fue el estado del cadáver: el artista se encontraba maniatado, un detalle que instaló de inmediato la hipótesis del homicidio.

Las contradicciones de la escena

A pesar de la sospecha de un ataque, los peritos de la División Homicidios se toparon con un escenario desconcertante que no encaja con el patrón de un robo convencional:

·Sin entradas forzadas: Ningún acceso al domicilio (puertas o ventanas) presentaba signos de violencia.

·Patrimonio intacto: En un primer relevamiento, no se registraron faltantes de objetos de valor ni de obras de arte.

·Causa de muerte incierta: Debido al avanzado estado de descomposición, la autopsia preliminar no pudo confirmar si el deceso se produjo por una agresión directa o por una falla orgánica derivada de la situación de estrés.

La pista del "invitado"

Los investigadores sospechan que Fazzolari conocía a su agresor, ya que los indicios sugieren que él mismo habría permitido el ingreso al departamento. El fiscal Pablo Turano coordina ahora el análisis exhaustivo de las cámaras de seguridad de la zona para trazar un mapa de ingresos y egresos al edificio durante los días previos al hallazgo.

El equipo a cargo

En el operativo intervienen la Comisaría Vecinal 1B, la División Homicidios de la Policía de la Ciudad y la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional. La prioridad actual es reconstruir las últimas horas de vida del artista y determinar si el haberlo maniatado fue parte de un plan delictivo o un acto de ensañamiento personal.