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La política de Alcohol Cero en la provincia de Neuquén enfrentó uno de sus desafíos más extremos el pasado fin de semana. Durante un control de rutina en la localidad cordillerana, un automovilista arrojó un resultado tan elevado que el dispositivo de medición superó su capacidad técnica, siendo incapaz de mostrar una cifra numérica final.

Fuera de escala: una amenaza al volante

El incidente, ocurrido en la madrugada del domingo, encendió las alarmas de las autoridades locales. Cuando un alcoholímetro deja de marcar dígitos, significa que el nivel de intoxicación etílica es crítico, representando un peligro inminente de muerte tanto para el infractor como para terceros.

Como antecedente inmediato, en los mismos operativos se detectó a otro conductor con más de 3 gramos de alcohol en sangre, un estado que anula prácticamente cualquier reflejo o capacidad de decisión.

Radiografía de la imprudencia en el verano

Las estadísticas de enero en Villa La Angostura revelan un panorama preocupante:

·Frecuencia: Se contabilizaron 50 casos positivos de alcoholemia en apenas un mes.

·Sanciones: El rigor de la ley se tradujo en multas que, en casos extremos, treparon hasta los 14,5 millones de pesos.

·Medidas: Además del golpe al bolsillo, los procedimientos finalizaron con la retención inmediata de licencias y el secuestro de los rodados.

El peso de la ley

Cabe recordar que en todo el territorio neuquino rige la prohibición absoluta de consumo de alcohol para conducir (0,0 g/l). Las autoridades refuerzan que estos controles no tienen un fin recaudatorio, sino preventivo, ante una conducta que —como quedó demostrado este fin de semana— sigue desafiando los límites de la lógica y la seguridad ciudadana.