La jornada de este miércoles estará marcada por una fuerte presencia gremial en las calles, aunque el impacto en la vida cotidiana será dispar según el sector. La CGT ha optado por un esquema de concentración masiva en la Plaza de los Dos Congresos, descartando una huelga general. Esto significa que, mientras algunos sindicatos solo movilizarán delegados, otros han decidido paralizar sus actividades por completo para presionar contra los cambios en la legislación laboral.
El transporte: Estrategia de "puertas abiertas"
Para garantizar que la protesta sea multitudinaria, los servicios de transporte clave funcionarán con relativa normalidad. La UTA confirmó que los colectivos circularán sin cambios en el AMBA, y gremios ferroviarios como La Fraternidad y la Unión Ferroviaria tampoco se plegarán a la huelga.
Sin embargo, la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT) implementará una modalidad de "cese parcial" desde las 13:00. Esta medida afectará principalmente a los subtes, donde los metrodelegados analizan paros de dos o tres horas tras la marcha, y al sector aeronáutico y marítimo, donde los pilotos y el personal de tierra realizarán asambleas que podrían generar demoras.
El bloque combativo: Los que sí paran 24 horas
A contramano de la moderación de la central obrera, un frente sindical más duro ha convocado a una huelga total. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) lidera este grupo, con un abandono de tareas desde las 10 de la mañana. En la misma línea, los estatales de ATE paralizarán las dependencias públicas, bajo el argumento de que la personería de las CTA les brinda la cobertura legal necesaria para no asistir a sus puestos.
A este esquema de parálisis total se suman sectores de la izquierda y gremios educativos como Ademys y AGD UBA, además del sindicato del neumático (SUTNA), asegurando que el impacto de la medida se sienta con fuerza en las fábricas y en las aulas.
Un mensaje al Senado
El objetivo de fondo de esta disparidad de medidas es rodear el Congreso mientras se debate la reforma. Mientras la cúpula de la CGT busca una foto de unidad política sin cortar los servicios esenciales, los sectores industriales y estatales apuestan a demostrar que el descontento social tiene la capacidad de frenar la actividad económica si el tratamiento legislativo avanza.
