La investigación sobre la cadena de crímenes que conmocionó a Jujuy en 2025 entra en una fase científica determinante. Ante la sospecha de que la lista de víctimas sea mayor a la confirmada, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) ha lanzado un llamado urgente a personas con familiares desaparecidos para realizar cotejos genéticos y cerrar el círculo sobre el accionar de Matías Jurado.
El enigma de los perfiles genéticos desconocidos
El fiscal Guillermo Beller encabeza esta nueva etapa tras el hallazgo de evidencias biológicas que no coinciden con ninguna de las cinco víctimas ya imputadas (Anachuri, Sosa, Quispe, Ponce y González).
El objetivo: Identificar a quiénes pertenecen dos perfiles de ADN masculinos recolectados durante las pesquisas.
El procedimiento: Los interesados deben acudir a la sede del MPA en San Salvador de Jujuy (Urquiza 462) para iniciar el proceso de tipificación y toma de muestras.
Estado procesal: Jurado permanece bajo prisión preventiva, enfrentando cargos por homicidio agravado con alevosía.
El rastro digital: Una tarjeta SUBE como pieza clave
La reconstrucción del derrotero criminal de Jurado dio un giro tras el allanamiento de su domicilio en Alto Comedero. Los investigadores no solo encontraron pertenencias, sino un elemento que permitió rastrear sus movimientos con precisión quirúrgica: su tarjeta SUBE.
Mediante el análisis de los registros de viaje, la fiscalía detectó un patrón inquietante:
Frecuencia sistemática: Los viajes se intensificaban los días viernes.
Ubicaciones críticas: El acusado descendía de forma recurrente en las inmediaciones de la Vieja Terminal de Ómnibus.
Cálculo de descarte: Según el fiscal Beller, la elección de los viernes no era casual; coincidía con la víspera de la recolección de residuos, lo que facilitaba la desaparición de evidencias o restos antes de que pudieran ser detectados.
Perfil de las víctimas y modus operandi
Los reportes indican que Jurado centraba sus ataques en un grupo vulnerable: hombres adultos mayores de 50 años en situación de calle. La única excepción registrada hasta ahora es la de Sergio Alejandro Sosa, un joven de 25 años cuya desaparición en julio de 2025 encendió las alarmas definitivas sobre la existencia de un depredador serial en la zona.
Una vez que se completen los cotejos de ADN y el análisis de las cámaras de seguridad que cruzan los datos de la SUBE, la causa avanzará hacia el debate oral, donde se espera desentrañar la totalidad del plan ejecutado por el sospechoso.
