Lo que comenzó como una equivocación financiera durante los trámites de fin de año terminó en una causa penal y la detención de una joven en la localidad de Fontana. El conflicto se originó cuando un hombre transfirió accidentalmente $700.000 a su sobrina, quien se negó a reintegrar el dinero a pesar de los intentos de mediación familiar.
Cronología de una disputa familiar y judicial
El incidente se desencadenó el pasado 23 de diciembre, cuando el denunciante intentaba realizar un movimiento de fondos entre cuentas propias para saldar su tarjeta de crédito. Al cometer el error en el destinatario, contactó de inmediato a su familiar:
La negación inicial: La joven sostuvo en primera instancia que el dinero no había ingresado a su cuenta.
El acuerdo incumplido: Tras confirmarse el movimiento bancario, la sobrina aceptó inicialmente un plan de cuotas, pero luego cambió de postura, alegando que no tenía obligación de devolverlo al no ser ella la responsable del error.
La vía penal: Ante la negativa rotunda y la falta de respuestas, el damnificado radicó la denuncia el 8 de enero de este año.
Encuadre legal: ¿Es delito quedarse con dinero enviado por error?
La intervención del Equipo Fiscal Nº1, bajo la dirección de Ingrid Wenner, derivó en la detención de la mujer a cargo de la sección de Cibercrimen. La justicia chaqueña aplicó una figura específica del Código Penal que suele pasar desapercibida para el ciudadano común:
Apropiación de cosa habida por error: Según el artículo 175, inciso 2°, comete delito quien encuentra o recibe algo por error y decide no restituirlo.
Diferencia técnica: No se clasifica como robo ni hurto, ya que la posesión original fue "legítima" (no hubo violencia ni engaño para obtenerla), pero la ilegalidad surge al momento de decidir retener el bien sabiendo que pertenece a otro.
Consecuencias: Además de la detención, el Código prevé multas económicas que el juez determinará según el perjuicio ocasionado.
El caso sienta un precedente local sobre la responsabilidad civil y penal en la era de las transferencias instantáneas, dejando claro que la equivocación ajena no otorga derechos de propiedad a quien recibe los fondos.
