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El barrio Sarmiento de la capital santiagueña se convirtió en el escenario de un crimen que ha conmocionado a la provincia por su extrema crueldad y el vínculo filial entre los protagonistas. Cerca de las diez y media de la noche del pasado domingo, la intersección de las calles Inti Huasi y Granadero Saavedra fue el punto de origen de una confrontación verbal que derivó en un desenlace fatal.

Según la reconstrucción de los hechos, Miguel Noriega, un hombre de 40 años apodado "Simpson", mantuvo una fuerte discusión con su propio hijo, Benjamín Noriega, de tan solo 17 años. Lo que comenzó como un cruce de palabras escaló rápidamente en violencia física hasta que el mayor de los involucrados extrajo un arma blanca y asestó una puñalada certera en el tórax del adolescente, quien perdió la vida de manera instantánea en el lugar.

La brutalidad del ataque provocó una reacción inmediata entre los testigos y familiares presentes. Tras cometer el homicidio, el agresor intentó huir a pie, lo que dio inicio a una frenética persecución por las calles del barrio. Entre quienes intentaron darle alcance se encontraba su propio hijastro, Matías Vladimir Bertero, conocido como "Pollo", quien presenció el asesinato de su hermanastro.

La huida de Noriega fue frustrada por la intervención de un grupo de vecinos que, tras una persecución de varias cuadras, lograron interceptarlo y reducirlo mediante la fuerza física. El hombre fue blanco de la ira de los presentes hasta la llegada de los efectivos de la División de Homicidios y Delitos Complejos, quienes ya habían desplegado un operativo cerrojo en la zona para evitar su escape.

Sin embargo, el drama familiar presenta una complejidad adicional que los investigadores intentan desentrañar. Minutos antes de que ocurriera el asesinato de Benjamín, su hermanastro, Matías Bertero, había protagonizado un altercado violento independiente en el que sufrió heridas de extrema gravedad.
Debido a estas lesiones, el joven tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital Regional Dr. Ramón Carrillo, donde actualmente se encuentra luchando por su vida en la unidad de terapia intensiva.

Esta cadena de eventos violentos ocurridos en un corto lapso de tiempo sugiere un clima de conflictividad extrema en el entorno de los involucrados, lo que ha obligado a las autoridades a trabajar en múltiples líneas de investigación simultáneas.

La causa ha quedado bajo la tutela de la fiscal Luján González Garay, quien ha dispuesto una serie de medidas periciales exhaustivas para delimitar las responsabilidades y el orden cronológico de los hechos. Mientras el imputado permanece bajo custodia policial tras recibir el alta por los golpes sufridos durante su captura, la justicia aguarda con prioridad los resultados de la autopsia del cuerpo del adolescente.

Este informe médico será el pilar fundamental para determinar la calificación legal definitiva del hecho, que inicialmente se perfila como un homicidio agravado por el vínculo, mientras se intenta determinar si el otro ataque ocurrido esa misma noche tiene una conexión directa o indirecta con la agresión mortal de Noriega hacia su hijo.