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La justicia neuquina marcó un precedente fundamental en la lucha contra el comercio de drogas a pequeña escala. Luego de un año de gestión bajo la nueva competencia provincial, el Ministerio Público Fiscal obtuvo la primera declaración de responsabilidad mediante un juicio oral y público, quebrando la tendencia de resoluciones por acuerdos que sumaba 93 condenas previas. El tribunal, de manera unánime, declaró a David Arriagada culpable del delito de comercialización de estupefacientes, agravado por la participación organizada de tres o más personas.


El veredicto, emitido por los magistrados Juan Pablo Encina, Luciano Hermosilla y Juan Manuel Kees, validó la investigación impulsada por la fiscal Silvia Moreira y el asistente letrado Pablo Jávega. Tras cinco jornadas de debate y la exposición de 17 testigos, se dio por probado que el imputado lideraba un punto de expendio de cocaína y marihuana en el sector Peumayén del barrio Cuenca XV.

La operatoria, que se extendió durante el otoño de 2025, contaba con la colaboración de dos cómplices encargados de la venta directa y la rendición de cuentas, conformando una estructura jerárquica clara.

Uno de los pilares de la condena fue el exhaustivo trabajo de campo de la Policía de Neuquén, cuyos efectivos documentaron durante casi dos semanas un patrón sistemático de movimientos sospechosos.

Las imágenes exhibidas en el juicio permitieron a los jueces observar la dinámica típica del "menudeo": personas que llegaban al lugar, permanecían apenas minutos y se retiraban manipulando envoltorios pequeños.

Sin embargo, la prueba más contundente surgió del análisis económico-financiero. Un perito contador demostró que, en un lapso de apenas 20 días, la organización generó ingresos superiores a los 14 millones de pesos mediante más de 1.600 transferencias y aportes.


Esta cifra resultó determinante para desmontar la estrategia de la defensa, ya que Arriagada intentó presentarse ante el tribunal como un modesto ayudante de albañilería. Los jueces subrayaron que semejante volumen de dinero era absolutamente incompatible con los ingresos de ese oficio en el periodo analizado.

El caso se cerró con el detalle del allanamiento realizado en abril pasado, donde se incautaron diversas dosis de droga ocultas en huecos de paredes, mochilas e incluso dentro de una heladera, junto con balanzas de precisión y dinero en efectivo. Con esta resolución, la provincia consolida su capacidad para llevar este tipo de delitos complejos a la instancia de debate oral, cuya pena definitiva se fijará en una audiencia próxima.