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El hecho ocurrió en el Hospital Municipal “Dr. Héctor Cura”. La víctima, que sufrió lesiones en el rostro y el cuello, está procesada por cometer más de 50 estafas en la localidad. Los investigadores sospechan que el agresor habría sido uno de los damnificados por los fraudes.


Un violento episodio sacudió la rutina del Hospital Municipal “Dr. Héctor Cura” de la ciudad de Olavarría, luego de que un camillero de la institución fuera formalmente imputado por agredir con agua hirviendo a un paciente que se encontraba bajo cuidados médicos. El ataque le ocasionó a la víctima severas quemaduras en la zona del rostro, el cuello y el brazo derecho.

El incidente se registró alrededor de las 7:30 horas del sábado. Según consta en los partes policiales, el empleado hospitalario —de 49 años— irrumpió en la habitación del damnificado, un hombre de 45 años, y lo roció de forma deliberada con el líquido a altas temperaturas. A raíz del ataque, el paciente padeció quemaduras calificadas técnicamente como de tipo A y AB, tipificadas como lesiones de primer grado y superficiales.

Las actuaciones del caso quedaron bajo la órbita del Gabinete Operativo de la Comisaría Primera de Olavarría. Las autoridades policiales identificaron al presunto atacante y procedieron a notificarlo sobre el inicio de una causa penal por el delito de "lesiones leves", expediente en el que interviene la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N.º 7, liderada por el fiscal Christian Urlezaga. En paralelo, la dirección del centro asistencial dispuso desplazar de sus funciones al operario y abrir un sumario administrativo interno.

La hipótesis de un ajuste de cuentas por estafas

Con el avance de las horas, las pesquisas policiales y judiciales sacaron a la luz un entramado previo que reconfiguró el móvil del ataque. Los investigadores confirmaron que el paciente agredido cuenta con un frondoso prontuario y se encuentra imputado en múltiples causas judiciales por haber ejecutado estafas reiteradas en más de 50 comercios de la planta urbana de Olavarría.

El modus operandi del estafador consistía en realizar consumos en los locales y, a la hora de abonar, aducir supuestos inconvenientes de conectividad o fallas técnicas en su dispositivo móvil para eludir el escaneo de los códigos QR. Acto seguido, exhibía a los comerciantes capturas de pantalla y comprobantes de transferencias bancarias completamente apócrifos para retirarse con los productos.

A raíz de este trasfondo, la principal hipótesis que maneja la fiscalía es que el camillero habría sido una de las tantas víctimas afectadas por los engaños económicos del internado. La agresión con agua caliente es investigada como una presunta represalia o acto de justicia por mano propia, una línea de investigación que los funcionarios judiciales intentarán certificar mediante la recolección de testimonios y el cruce de datos en las próximas jornadas.