Una jornada de fin de semana que transcurría con total normalidad en el microcentro de la ciudad de Neuquén viró hacia el desconcierto y la inquietud luego de que personal de un comercio gastronómico local descubriera un elemento de características escalofriantes en plena vía pública.
Un dedo índice humano, sujeto mediante un alambre, fue hallado sobre la calzada a pocos metros de la puerta de un local, un suceso que movilizó de inmediato a las fuerzas de seguridad y abrió una investigación penal.
El episodio tuvo lugar en inmediaciones del comercio ubicado sobre la calle doctor Arturo Illia al 223. De acuerdo con los datos recabados en el lugar, fueron las empleadas del establecimiento quienes advirtieron la presencia del objeto y, presas de la sorpresa y la preocupación, dieron aviso urgente a la central policial.
Las primeras averiguaciones permitieron descartar versiones iniciales que situaban el episodio en las cercanías de la calle Leloir, ratificando que la escena exacta se concentró sobre la traza de la calle Illia.
Peritajes de Criminalística, intervención de la Fiscalía y múltiples interrogantes abiertos
Ante la gravedad del cuadro, se comisionó en forma inmediata a dotaciones del Departamento de Criminalística, cuyos peritos realizaron el relevamiento planimétrico, tomaron muestras fotográficas y procedieron al formal secuestro del elemento anatómico para su posterior análisis forense bajo cadena de custodia.
La dirección de las primeras medidas investigativas quedó a cargo de la fiscal Guadalupe Inaudi, quien encabeza las diligencias tendientes a esclarecer el origen y las circunstancias del hecho.
Hasta el momento, el caso se maneja bajo un absoluto hermetismo y un sinfín de incógnitas, ya que no se han registrado denuncias formales previas con características similares ni ingresos hospitalarios recientes en centros de salud locales que reporten lesiones traumáticas de esa magnitud.
Los sabuesos policiales y judiciales centran ahora sus esfuerzos en el análisis de las cámaras de seguridad públicas y privadas instaladas en las cuadras linderas, con el objetivo de determinar en qué franja horaria y de qué manera el elemento fue abandonado en el sector, una pieza clave para desentrañar un suceso que mantiene en vilo a los investigadores.
