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Un familiar demandó la intervención urgente de la Justicia ante el inminente retorno a las aulas del estudiante involucrado. Las alumnas expresan temor y cuestionan la eficacia del esquema de contención dispuesto por las autoridades educativas.

La inminente vuelta a clase de un estudiante de la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) Nº 7, señalado por graves episodios de violencia contra la integridad sexual, extorsiones y amedrentamientos contra varias alumnas, encendió las alarmas en la comunidad educativa de la capital provincial. La situación derivó en reclamos formales ante los tribunales locales por el temor latente a posibles conductas retaliativas.

Los hechos bajo investigación habrían ocurrido meses atrás en el ámbito escolar. Según precisó el padre de una de las damnificadas, su hija y otras compañeras padecieron “una agresión sexual por parte de un compañero, acompañada de extorsión y amenazas”. El tutor señaló además que existirían más víctimas que no formalizaron la presentación judicial: “Entiendo que hay varias chicas más que no hicieron nada por miedo o porque sus padres no actuaron”.
Inacción judicial y reclamo de medidas de protección

Pese a que el joven permaneció apartado del colegio de manera preventiva, la confirmación de su reintegro motivó una presentación presencial del padre de la víctima ante el Ministerio Público Fiscal para exigir resoluciones antes del lunes.

El denunciante cuestionó la falta de definiciones en el ámbito penal e institucional: “Evidentemente, Fiscalía no tomó ninguna decisión, ni tampoco le indicó a Supervisión Técnica ni a la dirección del colegio qué es lo que tienen que hacer”. Asimismo, expresó la preocupación central que atraviesa a las familias afectadas: “No sabemos a ciencia cierta cuál es el estado psicológico de este chico y qué es lo que puede hacer como represalia por todas las denuncias que se le hicieron o por las medidas que nosotros hemos tomado”.

La situación impactó directamente en la asistencia de las alumnas al establecimiento. “Mi hija hoy me planteó que no quiere ir a la escuela porque tiene miedo”, enfatizó el progenitor al visibilizar el estado de angustia que vive la joven.
El protocolo educativo proyectado

Desde la Supervisión Técnica del nivel secundario se diseñó un esquema paliativo para gestionar el retorno del alumno, el cual comprende la asignación de un tutor por 15 días, restricciones en el uso de telefonía móvil y la reubicación de curso junto con la separación de horarios en talleres.

Sin embargo, para el entorno de las damnificadas este protocolo resulta insuficiente para garantizar la seguridad dentro del edificio: “La realidad es que eso no me da ninguna solución”, recriminó el padre, quien concluyó criticando el accionar de los organismos oficiales: “Hago esta nota y vengo a exponerme de esta manera porque siento que ni desde la escuela se hizo un acompañamiento ni desde Supervisión”.