El Gobierno argentino está explorando una modificación radical en el esquema de subsidios a las tarifas de servicios públicos. La propuesta, adelantada por el secretario coordinador de Minería y Energía, Daniel González, plantea eliminar la ayuda estatal al gas durante el verano y a la electricidad en el invierno. El objetivo es optimizar el gasto público y fortalecer el superávit fiscal, un punto central en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La medida, aún en fase de estudio, genera importantes interrogantes, especialmente sobre cómo afectará a los usuarios que no tienen acceso a gas natural y dependen de la electricidad para calefaccionarse en los meses más fríos. Si bien no se aplicará en el corto plazo, las autoridades ya la conciben como una vía para perfeccionar el actual sistema de asistencia.
Recomponiendo el sistema energético y las finanzas públicas
El plan de ajuste oficial ha sido implacable. Desde la segunda mitad de 2023, el Ejecutivo redujo de forma drástica los subsidios y, en la primera mitad de 2024, ajustó los ingresos de las empresas transportistas y distribuidoras. Según datos de la consultora Economía y Energía, los gastos en subsidios a la luz y el gas han caído un 54% interanual, lo que se traduce en un ahorro de más de USD 2.100 millones.
González explicó que la reducción fue posible por el inicio de operaciones del Gasoducto Perito Moreno y la baja de precios internacionales de la energía. Sin embargo, advirtió que a pesar de que el usuario ya paga el 80% del costo de la energía, el servicio no mejora de la noche a la mañana, ya que años de desinversión en infraestructura han deteriorado la red. El desafío, apuntó, es lograr un equilibrio entre un mayor pago por parte de los consumidores y la recuperación económica de las empresas para que estas puedan invertir.
Prioridades políticas y el camino del ajuste
Durante el invierno de 2025, el Gobierno optó por no trasladar a las tarifas el costo total de la energía, evitando un impacto severo en el bolsillo de los ciudadanos en los meses previos a las elecciones legislativas. Esta decisión se tomó a pesar de que el costo de la energía se dispara en invierno, cuando la demanda de gas para calefacción de los hogares reduce la oferta para la generación eléctrica, obligando a usar combustibles más caros como el gasoil.
El actual esquema de subsidios divide a los usuarios en tres niveles según sus ingresos declarados, y en este invierno todos los niveles recibieron alguna forma de ayuda. La nueva propuesta de ajuste busca una focalización aún mayor, cuestionando si tiene sentido subsidiar el gas cuando el consumo es mínimo en verano, o la electricidad en temporadas de menor uso. Para el Gobierno, esta estrategia de "sintonía fina" es crucial para mantener la sostenibilidad del superávit fiscal y redefinir la política energética a mediano plazo.