Mientras el gobierno de Javier Milei aplica recortes drásticos en todos los ministerios, la Secretaría General de la Presidencia, liderada por su hermana Karina Milei, muestra una notable resistencia al ajuste. Según datos oficiales analizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), esta área solo redujo sus gastos un 8% en comparación con 2023, un porcentaje mínimo frente a las podas de casi 50% en Educación o del 98% en la Secretaría de Trabajo.
Además, el gasto de esta secretaría se incrementó un 38% respecto al año pasado, un dato que contrasta con la caída general de los presupuestos ministeriales. Solo el Ministerio de Justicia y la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), esta última con un aumento del 70%, muestran crecimientos similares.
Expansión de cargos y funciones en la Secretaría General
El área de Karina Milei no solo esquivó la "motosierra" en términos de presupuesto, sino que también experimentó una expansión en su estructura de poder. Un informe de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) revela que la Secretaría General concentra 90 de los 197 altos cargos del Poder Ejecutivo, una cifra casi idéntica a la del Ministerio de Seguridad, que cuenta con 103.
Este crecimiento se vio reforzado con la incorporación de la Fundación Argentina para la Promoción de Inversiones, que antes dependía de la Cancillería. Según los analistas, esta expansión constante y la concentración de funciones que exceden su área de injerencia colocan a la secretaria general en una posición de poder inédita, incluso por encima del jefe de Gabinete en la estructura virtual del Estado.
Discrepancia entre el discurso y la ejecución
Expertos en presupuesto señalan que, si bien el gobierno de Milei ha logrado una reducción del gasto total del Estado, el área de Presidencia muestra un comportamiento atípico. Según el vicepresidente de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), Güido Rangugni, el gasto de las áreas presidenciales existentes en 2023 se redujo solo un 17% en 2024, mucho menos que el 30% de la caída general. Además, el presupuesto asignado para 2025 es un 15% superior al del año pasado. Esta disparidad pone en tela de juicio la coherencia de la política de ajuste.