La caída de Nicolás Maduro ha generado una luz de esperanza para la familia de Nahuel Agustín Gallo, el gendarme argentino que permanece cautivo en Venezuela desde hace más de un año. Tras 391 días denunciados como desaparición forzada, su entorno cercano en Argentina aguarda con una mezcla de ansiedad y cautela noticias sobre su paradero y estado de salud.
Un cautiverio en condiciones extremas
Gallo se encuentra alojado en El Rodeo I, un centro de detención señalado por organismos internacionales como un espacio donde se vulneran sistemáticamente los derechos humanos. Según los últimos reportes, el uniformado argentino ha permanecido bajo un régimen de aislamiento, sin acceso a defensa legal ni asistencia consular, situación que se agravó durante el último tramo del gobierno chavista.
María Alexandra Gómez, pareja del gendarme, expresó su optimismo ante el nuevo escenario político:
"Es el final de una pesadilla. Confío en que pronto Nahuel podrá reencontrarse con su familia. Es el mejor regalo que podríamos esperar tras tanto tiempo de injusticia".
La estrategia del Gobierno Argentino
Desde Buenos Aires, el presidente Javier Milei confirmó que la repatriación de Gallo es una prioridad absoluta de su agenda exterior. El mandatario señaló que, con la remoción de Maduro, las posibilidades de una liberación exitosa han aumentado drásticamente.
Puntos clave del reclamo oficial:
Responsabilidad internacional: La Cancillería, dirigida por Pablo Quirno, emitió un comunicado advirtiendo que el Estado venezolano sigue siendo legalmente responsable de la integridad física del gendarme.
Redoblamiento de esfuerzos: El Poder Ejecutivo argentino ha intensificado las gestiones operativas para garantizar que Gallo regrese con vida lo antes posible.
Alerta por represalias: Existe una preocupación latente sobre posibles reacciones de los remanentes del aparato represivo venezolano (liderado por figuras como Diosdado Cabello y Tarek William Saab) contra los detenidos extranjeros.
Operativos en el terreno
Fuentes cercanas al conflicto indican que agentes argentinos que participaron en misiones previas en Caracas —como el resguardo de opositores en la embajada— se encuentran activos y monitoreando la situación de las cárceles. Aunque los reportes iniciales sugieren que los centros de detención mantienen una relativa calma, la prioridad de la Casa Rosada es evitar que los prisioneros políticos se conviertan en "moneda de cambio" o víctimas de la inestabilidad interna en esta fase de transición.
