La vicepresidenta activó un decreto de "conmoción externa" tras la captura del mandatario y se posiciona como la interlocutora ante la Casa Blanca, desplazando la influencia de la oposición.
CARACAS – En un movimiento que redefine el tablero político venezolano tras la captura de Nicolás Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez reapareció públicamente para tomar las riendas del Ejecutivo. Flanqueada por las figuras de mayor peso del chavismo, Rodríguez lideró una reunión de urgencia del Consejo de Defensa, enviando un mensaje de cohesión interna y control territorial.
Acompañada por su hermano y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez; el ministro de Seguridad e Inteligencia, Diosdado Cabello; y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, la funcionaria anunció la activación de un decreto de "conmoción externa". Según explicó, la medida ya cuenta con la firma de Maduro y fue remitida al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para garantizar su blindaje constitucional.
El factor Trump y la negociación directa
El aspecto más disruptivo de la jornada es el reconocimiento de facto por parte de Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, señaló a Delcy Rodríguez como la autoridad válida para negociar una transición, dejando en un segundo plano las aspiraciones de María Corina Machado y la oposición tradicional.
Fuentes cercanas a las operaciones entre Chevron y el Palacio de Miraflores confirman que este movimiento responde a una estrategia de realismo político por parte de la Casa Blanca.
"Lo que hay es un cambio de piezas interno. Washington siempre ha hablado con Delcy. Para Trump, una transición interna es la vía más pragmática para resolver la crisis", afirmó un dirigente que opera como nexo en Nueva York.
El vacío de poder y la Constitución
Pese a que Rodríguez insistió en que el "único jefe de Estado" sigue siendo Nicolás Maduro, la realidad jurídica dicta lo contrario. Al estar el líder depuesto fuera del poder, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que la vicepresidenta asume las funciones ejecutivas.
Dado que no ha transcurrido la mitad del mandato presidencial, la carta magna obliga a la convocatoria de nuevas elecciones. No obstante, el rumbo de estos comicios parece estar supeditado a la coordinación directa con Estados Unidos, en un escenario donde la administración Trump ha mostrado desconfianza hacia el liderazgo opositor para gestionar la estabilidad del país.
Entre la retórica y la defensa militar
A pesar de las negociaciones bajo cuerda, el discurso oficial mantuvo la retórica de confrontación. Rodríguez acusó a Estados Unidos de violar la Carta de las Naciones Unidas y llamó a una "fusión policial, militar y popular" para resistir lo que calificó como una etapa de defensa de la soberanía.
Mientras tanto, la incertidumbre reina en las calles. La advertencia de Trump sobre una posible "segunda ola de ataques" si Caracas no se alinea con la hoja de ruta establecida mantiene al país en vilo, mientras el chavismo intenta preservar su estructura de poder sacrificando la figura de su histórico líder.
