En un hecho sin precedentes, este lunes se lleva a cabo la primera audiencia formal contra Nicolás Maduro y Cilia Flores en una corte federal de Manhattan. Tras haber sido aprehendidos el pasado sábado en una incursión militar de Estados Unidos, la pareja enfrenta ahora el banquillo de los acusados bajo la supervisión del magistrado Alvin K. Hellerstein.
Los cargos y el escenario legal
El expediente que se ventila en Nueva York no es menor. La fiscalía sustenta una acusación centrada en delitos de narcoterrorismo y asociación ilícita para la distribución internacional de estupefacientes. Según las investigaciones que fundamentan el caso, existiría una estructura de colaboración entre la cúpula del poder en Caracas y organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas.
Esta comparecencia inicial ante Hellerstein —un juez de amplia trayectoria— es el paso administrativo necesario para la lectura de cargos y el inicio de un litigio que, por su complejidad técnica y política, promete ser uno de los más extensos de la historia judicial reciente de los Estados Unidos.
Reacomodamiento político en Caracas
Mientras el proceso judicial avanza en el norte, el tablero político en Venezuela experimenta cambios drásticos:
·Cooperación transitoria: Desde Washington, el presidente Donald Trump confirmó que mantiene canales de comunicación abiertos con Delcy Rodríguez, quien se encuentra al frente del Ejecutivo de transición. Según el mandatario estadounidense, la actual gestión interina muestra una actitud colaborativa para facilitar una salida institucional.
·Nueva diplomacia: Rodríguez ha manifestado su intención de entablar un vínculo de mutuo respeto con la Casa Blanca, planteando una hoja de ruta basada en la cooperación bilateral.
·Interés estratégico: Por su parte, el Secretario de Estado, Marco Rubio, subrayó que el objetivo central de su administración es asegurar la estabilidad en la región y salvaguardar el acceso a los recursos estratégicos del país sudamericano durante este periodo de cambio.
Este escenario marca el fin de una era y el comienzo de una etapa de tutela e influencia directa de Washington sobre el futuro inmediato de Venezuela.
