Un reciente análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) revela una profunda disparidad en la distribución del alivio tributario durante los primeros dos años de la gestión de Javier Milei. Mientras que la presión fiscal nacional se redujo en 0,8 puntos porcentuales del PBI entre 2023 y 2025, el informe destaca que la administración federal solo asumió un 8% de ese esfuerzo financiero.
Un alivio con costo provincial
El estudio detalla que la mayor parte del "alivio" impositivo prometido por el Gobierno nacional no salió de las arcas federales, sino de los recursos que constitucionalmente pertenecen a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires.
·Aportes al ajuste: Las jurisdicciones subnacionales absorbieron el 92% de la reducción total de la presión tributaria.
·Caída real de ingresos: En el acumulado del periodo, las provincias sufrieron una pérdida de 0,73 puntos porcentuales del PBI.
·Estabilidad nacional: Por el contrario, la Nación mantuvo su participación en la recaudación prácticamente estable, con una baja acumulada de apenas 0,06 puntos del PBI.
La trampa de los recursos no coparticipables
El informe explica que en 2024 se produjo una situación paradójica: la presión fiscal general subió levemente, pero los recursos nacionales aumentaron un 0,4% mientras las transferencias a las provincias caían un 0,24%.
Este fenómeno se debió a que el Gobierno nacional se nutrió de tributos que no se reparten con las provincias, como el Impuesto PAIS y el incremento en los derechos de exportación (retenciones). Al mismo tiempo, las provincias se vieron perjudicadas por la merma en la recaudación del Impuesto a las Ganancias y la administración del IVA, que son los pilares de la coparticipación.
Vulnerabilidad y servicios esenciales
Esta transferencia del costo fiscal pone en jaque la autonomía de los distritos. Las provincias enfrentan un desafío doble: gestionar con presupuestos reducidos mientras sostienen áreas críticas que dependen de su órbita directa:
·Educación.
·Salud pública.
·Seguridad.
La situación se agrava considerando que, según datos del CEPA, las provincias dependen de los recursos nacionales para cubrir, en promedio, el 54% de sus ingresos totales.
De ese porcentaje, casi el 45% proviene estrictamente de la coparticipación federal, lo que las vuelve extremadamente vulnerables a cualquier recorte o modificación en el esquema de transferencias de la Nación.
