El balance económico del 2025 presentado por el Gobierno Nacional exhibe una paradoja exitosa para la administración libertaria: alcanzar el superávit reduciendo la presión impositiva. Según el último informe del ministro Luis Caputo, la carga tributaria disminuyó en 2,5 puntos del PIB desde el inicio de 2024, impulsada por la salida definitiva del Impuesto PAIS y la quita de retenciones a diversos sectores productivos.
Durante el último mes del año, el esquema de alivio fiscal continuó con la reducción de los derechos de exportación para los complejos sojero, triguero y de cebada (en un 2%), y para el maíz y girasol (en un 1%). Esta política de incentivos al sector agroindustrial se financió a través de una reestructuración drástica del gasto público, eliminando la intermediación en la asistencia social y concentrando los fondos en programas de transferencia directa.
En el detalle de diciembre, la estacionalidad del gasto (pagos de aguinaldos y refuerzos) arrojó un déficit mensual de $3,2 billones, pero no fue suficiente para revertir el acumulado anual positivo. Para el Ejecutivo, el dato más relevante es que el superávit financiero ya no depende de la postergación de pagos, sino de un cambio estructural en las cuentas públicas que permite bajar impuestos mientras se protege a los estratos más vulnerables.
