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El presidente Javier Milei utilizó sus plataformas digitales para cortar de raíz las versiones que vinculaban a la Argentina con un plan de la Casa Blanca para gestionar la crisis migratoria norteamericana. El mandatario negó categóricamente que su gestión esté negociando la recepción de personas expulsadas por el gobierno de Estados Unidos.

El origen de la controversia

La polémica se encendió tras una publicación del New York Times, donde se sugería que Washington y Buenos Aires habían entablado diálogos preliminares. Según el medio estadounidense, la Argentina funcionaría como un destino de tránsito para migrantes deportados antes de su repatriación definitiva a sus países de origen.

Ante la repercusión de la noticia, Milei validó un mensaje en redes sociales que tildaba la información de "fake news", buscando desactivar cualquier especulación sobre un acuerdo bilateral en esta materia.

Obstáculos internos y silencio diplomático

A pesar de la desmentida presidencial, fuentes del Ejecutivo admitieron en reserva que un proyecto de tal magnitud sería inviable en el contexto actual por tres factores críticos:

1.Costo operativo: El impacto económico de recibir y procesar contingentes extranjeros.

2.Infraestructura: La falta de centros logísticos para albergar a los deportados.

3.Costo político: La reacción social ante una medida de esta naturaleza.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha preferido el silencio, evitando emitir comunicados oficiales mientras el Presidente concentra la comunicación de este conflicto en su cuenta personal.