En una entrevista que recalienta la tensión entre el Gobierno y la industria nacional, el ministro de Economía, Luis Caputo, arremetió contra los precios de la indumentaria local y defendió la apertura comercial. El funcionario sostuvo que el esquema de protección vigente durante décadas obligó a los 47 millones de argentinos a pagar precios "hasta 10 veces" superiores a los internacionales.
El fin de la protección "emblemática"
Caputo calificó al sector textil como el ejemplo máximo de una política económica fallida. Según el ministro, el argumento de proteger a las 150 mil familias que trabajan en el rubro fue utilizado como un "cuento" para beneficiar a un pequeño grupo de empresarios.
Los puntos más fuertes de su descargo:
El ministro ironizó sobre el poder adquisitivo de los dueños de las textiles: "El que no viaja en primera es porque tiene avión privado", afirmó.
Aseguró que los argentinos financiaron durante 40 años una "medida zonza" que perjudicó principalmente a los sectores de menores recursos, quienes terminan pagando calzado y ropa a valores prohibitivos.
Admitió que Argentina puede ser fuerte en hilados, pero reconoció la imposibilidad de competir en confección contra mercados como Bangladesh o Indonesia, donde los costos de mano de obra son mínimos.
"Defender a los 47 millones"
El titular de la cartera económica rechazó el "mito" de que el cierre de industrias poco competitivas genere un daño irreparable al empleo. Para Caputo, el enfoque del Gobierno debe estar en la creación de un mercado laboral dinámico donde el trabajador pueda reinsertarse en sectores más eficientes.
"Nosotros venimos a defender a los 47 millones y medio de argentinos. El que trabaja en la industria textil no es que no puede hacer otra cosa", sentenció.
Con estas declaraciones, el Gobierno ratifica su rumbo de desregulación y competencia externa, dejando en claro que no habrá marcha atrás en la quita de beneficios para los sectores que no logren igualar los estándares de precios globales.
