La calma de la mañana en Balcarce 50 se vio interrumpida por una inusual protesta. Un cabo auxiliar de la Policía Federal Argentina (PFA), identificado como Miguel M., se esposó a la reja principal del palacio de Gobierno junto a su familia. El efectivo, que inicialmente portaba su arma reglamentaria, exigió visibilizar irregularidades internas en la Superintendencia de Transporte y reclamó por las condiciones laborales de la fuerza.
Denuncias de "cajas negras" y precarización
Durante los 60 minutos que duró la medida de fuerza, el suboficial detalló una serie de irregularidades que afectan el servicio diario:
Denunció puestos de cobro irregulares y maniobras de jefes directos que afectarían el bolsillo de los subalternos.
El efectivo relató que, tras cumplir turnos en la estación Munro, es obligado a desplazarse a Morón fuera de horario para tareas no remuneradas, afectando su descanso y seguridad.
Informó que percibe un sueldo de $700.000, suma que calificó como insuficiente frente a la exposición y el riesgo que conlleva su vocación.
El trasfondo del conflicto y la resolución
Desde la cúpula de la PFA ofrecieron una versión distinta, señalando que el cabo habría tenido un altercado previo con sus superiores por negarse a cubrir un servicio asignado el lunes pasado. Según fuentes oficiales, el hombre presentaría un "cuadro de alteración psicológica", exacerbado por un conflicto administrativo ante una posible sanción.
La situación se destrabó gracias a la intervención de:
1.Negociadores de Casa Rosada: Lograron que el hombre entregara su arma de fuego apenas iniciado el reclamo.
2.Equipo médico del Churruca: Profesionales de salud mental dialogaron con el cabo hasta convencerlo de deponer su actitud.
3.Acompañamiento familiar: Su esposa e hijos estuvieron presentes durante todo el episodio, portando banderas con consignas contra la corrupción policial.
"Lo volvería a votar, pero no se olvide de nosotros"
Antes de ser trasladado al Departamento de Policía para canalizar sus denuncias a través de Asuntos Internos, Miguel M. aclaró su postura política. Se definió como votante del presidente Javier Milei y aseguró que apoya su gestión, pero pidió que el Ejecutivo "no se olvide de las herramientas y la salud" de los efectivos, afirmando que la institución está "completamente destruida".
El fantasma de la salud mental en las fuerzas
El incidente ocurre en un contexto de máxima alerta para las fuerzas de seguridad. Tras una preocupante serie de suicidios registrados en diciembre —incluyendo casos en la Quinta de Olivos, Salta y Ushuaia—, el sistema de salud mental de las fuerzas está bajo la lupa, evidenciando el desgaste emocional de los agentes frente a la crisis económica y el estrés operativo
Fuente La Nación +
