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La persistencia de la suba de precios en Argentina suma un nuevo capítulo de tensión política y técnica. Según el último reporte del INDEC, la inflación de enero se ubicó en el 2,9%, acumulando un 32,4% en los últimos doce meses. Sin embargo, la cifra oficial quedó en el centro de la polémica no solo por la tendencia alcista que arrastra desde hace ocho meses, sino por la crisis metodológica que atraviesa el organismo.

El factor Lavagna y la "canasta antigua"

El dato de enero llega tras la ruidosa salida de Marco Lavagna de la dirección del instituto. El trasfondo de su renuncia radica en una puja interna con la Casa Rosada: mientras Lavagna buscaba implementar una medición basada en consumos de 2017/18 (que refleja el peso real de los servicios y el transporte hoy), el presidente Milei y el ministro Caputo ordenaron mantener el esquema de 2004/05.

Esta decisión no es menor: la metodología actual subestima rubros críticos como tarifas, alquileres y transporte, que son precisamente los que más han traccionado los aumentos recientes.

Alimentos al frente de las subas

Pese al uso de patrones de consumo de hace dos décadas, el índice no pudo ocultar la presión en las góndolas:

·Alimentos y bebidas: Lideró los incrementos con un 4,7%, traccionado por el precio de la carne y las verduras.

·Gastronomía y Hotelería: Registró un alza del 4,1%.

·En el otro extremo: Indumentaria y calzado mostraron una caída del -0,5%, mientras que Educación apenas varió un 0,6%.